Se trata de creer en la independencia del Poder Judicial, pase lo que pase. Si no fuera así, mejor cerrar la persiana y olvidarnos de la existencia de equidad. Yo quiero pensar en la honorabilidad de todos los miembros del CGPJ, órgano de gobierno del denominado Tercer Poder, negándome a pensar en resoluciones indebidas o arbitrarias. Sin embargo, no dejo de hacerme preguntas y más preguntas -tal vez los años me vuelven dubitativo, desconfiado también- ante acuerdos que chocan frontalmente con el sentido común, como el de anteayer. La Comisión Permanente del CGPJ, con 4 votos a favor y 1 en contra, resolvía sacar a concurso público la plaza correspondiente al Juzgado de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional, ahora ocupada por el sr. Ruz en calidad de Juez en Comisión de Servicios, decisión respetable pero discutible.
En primer lugar aclaro que dicho juzgado ya tiene un titular que es el sr. Miguel Carmona, ahora desplazado a Londres. Entonces ¿cómo es posible que la representación permanente del gobierno de los jueces saque a concurso la plaza en Comisión de Servicios? ¿Alguien lo puede entender? Hay un hecho revelador, y es que al sr. Carmona, uno de los fundadores de Jueces para la Democracia, le hubiera tocado lidiar con la causa Gürtel y los papeles del sr. Bárcenas entre otros. Con sensibilidad progresista se le invitó o buscó acomodo a la vera del sr. Trillo, pues el PP acaso viera en él a un elemento peligroso para sus intereses, nada que ver con el joven sr. Ruz, al que por entonces se presumía propicio. Esto de propicio es de mi cosecha, ya que teniendo en cuenta que al sr. Bermúdez también se le quitó de las manos la investigación de los denominados papeles del sr. Bárcenas, pieza separada de la causa matriz Gürtel que le había tocado por concurso, me hace pensar en el favoritismo hacia aquél.

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