Todos somos entes políticos. Nuestras acciones tienen cierta carga ideológica aunque no reparemos en ello. Los políticos deben de preservar el bien común y corregir en lo posible las tendencias contrarias, y sus representados tenemos la obligación de velar, de vigilar siempre sus decisiones, sobre todo aquellas que vulneran la cohesión de la sociedad. Nadie es apolítico, otra cosa bien distinta es no participar activamente en política. Conviene tener los ojos bien abiertos.
miércoles, 6 de abril de 2016
lunes, 28 de marzo de 2016
La vida no vale nada, a veces
Pablo Milanés lo decía en una de sus canciones más celebradas. Y es que según el territorio golpeado por el terrorismo, sus víctimas tendrán más valor o ninguno. Los 35 muertos de Bélgica tienen mucha más trascendencia y peso que los 72, (17 de ellos niños) hace unas horas en Pakistán. Así que la vida de estas 72 víctimas no vale absolutamente nada en la conciencia de Occidente, por la sencilla razón de que los medios de comunicación hablados y escritos así lo quieren y a la población no le preocupa. Tampoco conmocionaron en Europa los 125 alumnos asesinados en aquel mismo país en 2014 por los más extremistas del Islam. ¿Y si aquel atentado se hubiera perpetrado en Viena, por ejemplo? Entonces se hubieran vertido ríos de tinta en torno a la masacre y redactado toneladas de artículos a fin de aconsejar la mejor manera de combatir el fanatismo y prevenirlo en venideros años. Pero cuanto ocurre fuera del Viejo Continente nos la trae al pairo. El estado de los tiempos presentes no es otro que el de la indiferencia social.
Claro que mucha de esa indiferencia tiene bastante que ver con el egoísmo, con la individualidad; pero por encima de todo con el nacionalismo. ¡Que levante la mano quien no lo sea! Todos somos nacionalistas, ¡todos!, aunque muchos renieguen de esa condición. Las banderas, los himnos, los límites geográficos, los idiomas, las razas, las creencias, no hacen otra cosa que afianzar la máxima de las divisiones en la superficie de un planeta tan ridículo en tamaño como una canica, y sin parar de dar vueltas alrededor de una estrella relativamente pequeña. Pero al propio tiempo proclamamos la máxima de la globalización, lo cual es un contrasentido colosal.
Una mayoría nos sentimos españoles por encima de todo. En determinadas zonas de España, algunos de sus habitantes se consideran catalanes, o vascos, incluso gallegos por delante de otras opciones. En Castilla y León una gran mayoría se siente de ese extenso territorio, pero muchos ciudadanos de León se creen leoneses y punto. En El Bierzo muchos se proclaman bercianos por encima de leoneses. Otros incluso se sienten gallegos. Algunos de mis vecinos y yo nos consideramos villafranquinos, y sin embargo, un buen puñado se sentirán más vinculados con León o incluso Valdeorras que con Ponferrada. En Villafranca muchos paisanos estarán orgullosos de vivir en La calle de Arén, o tener su cuna en la Calle del Agua, ignorando a los habitantes del Otro Lado o La Cábila, mientras algunos de estos moradores mirarán con ojos desconfiados a los de más allá del Río Burbia.
El atentado en un parque de la ciudad de Lahore, ocupado a esas horas por muchos niños y padres, lo cual lo hace más execrable, y que buscaba hacer daño al grupo de cristianos (10 muertos, aunque los otros 62 también eran seres humanos, ¡dichosos distingos!), hubiera sido terrible en el corazón de Europa, y más de haber ocurrido en España, aunque seguro no hubiera tenido la misma repercusión de producirse en Madrid, en la Puerta del Sol, por decir un lugar, a perpetrarse en Carrión de los Condes; como tampoco sería lo mismo en Ponferrada que en Villafranca, ni hubiera tenido la misma intensidad condenatoria si un hipotético artefacto hubiera explosionado en plena Plaza Mayor o en la calle del Mazo. Y perdón por utilizar los nombres reales con toda alegría, es lo que tiene ser nacionalista.
martes, 15 de marzo de 2016
CREDIBILIDAD
Una de las virtudes indispensable que debe adornar a cualquier político es la credibilidad. Si el gobernante o dirigente de marras ha perdido esa capacidad de ser creíble, tarde o temprano pasará a ser un político amortizado. Podrá ganar elecciones, dirigir un partido y hasta caer en gracia, faltaría más; pero los anales de la historia dejarán al descubierto la impostura del personaje.
Hace 4 días era investigado/imputado por 6 delitos el líder de los socialistas sr. Gómez Besteiro, delitos -correspondientes a su etapa de presidente de la Diputación de Lugo- que se unen a una anterior imputación en el Caso Garañón -4 delitos más- cuando era concejal en el ayuntamiento lucense. Quien iba a ser aspirante a la presidencia de la Xunta en los próximos comicios, ha renunciado; sin embargo, se mantiene al frente del PSOE gallego. Una dimisión a medias que no hace otra cosa que dañar la credibilidad del Partido. Se dice que es una persona de máxima confianza del sr. Sánchez y que por eso no es tan rotundo como lo fue con el sr. Gómez -a día de hoy no está siendo investigado- en Madrid. Cada día que el líder gallego pase sin dimitir, irá horadando la tan cacareada transparencia, de manera que la credibilidad del partido aspirante a dirigir España será la misma que tiene el PP de Génova 13: muy poca.
Es cierto que el Código Ético del PSOE solo contempla la dimisión cuando se abre juicio oral, y que en Andalucía estuvieron diligentes para apartar a los expresidentes sres. Chaves y Griñán, además de otros mandatarios que ya no están; pero mantenerlo como secretario general de los socialistas es insostenible. Debe irse de inmediato, nombrar un secretario en funciones, y si suena la flauta y el sr. Gómez Besteiro es absuelto, devolverle a la cúspide de los gallegos. De lo contrario, el sr. Sánchez no podrá pedir medidas contundentes al PP por la corrupción que les persigue de continuo.
La corrupción ha existido siempre, y se mantendrá en el tiempo, sin duda, pues es algo consustancial al ser humano. No obstante existe el concepto de la ejemplaridad. Deben de ponerse todos los controles habidos y por haber para minimizarla, persiguiéndola sin desmayo y con contundencia. En pleno siglo XXI no es de recibo que se ampare a los corruptos con escusas o eufemismos como los miedos al porvenir, a las decisiones de los poderes fácticos, esperar a que decidan los juzgados (la responsabilidad política existe siempre), o que el implicado ya no ostenta cargo público. Hacer eso es un ejemplo nocivo para toda la sociedad.
Por cierto: no estaría de más que Podemos aclarara con contundencia y con documentos en la mano, su entredicha financiación. Como tampoco sobraría una rueda de prensa de la nº 3 de C´s en la Asamblea de Madrid, la sra. Eva Borox, para explicar el carácter de su relación con el sr. Marjaliza (Púnica). Eso sería transparencia, lo contrario son paños calientes.
jueves, 10 de marzo de 2016
VERGONZANTE
"Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros". La frase corresponde al inolvidable Groucho Marx, y bien puede aplicarse a nuestra decadente UE, una nueva especie de sociedad mercantil con derecho de admisión. Los países que integran la Unión han llegado a un acuerdo con las autoridades de Ankara para expulsar, o si se prefiere, reubicar, a todos los migrantes en Turquía, a cambio de un suplemento de 3 mil millones de euros y a estrechar lazos para su integración, apelando a que es un país fiable y seguro. Da risa. De risa sino fuera porque Turquía es geoestratégicamente indispensable para la UE.
Hace unos meses los socios de la Unión llegaron al acuerdo de acoger en torno a 160000 refugiados según la capacidad de cada estado miembro. A día de hoy los beneficiados no llegan a 5000. Las leyes comunitarias y la Convención de Ginebra prohíben la expulsión colectiva. Acnur, Amnistía Internacional, el Consejo General de la Abogacía Española, Médicos sin Fronteras y otras ONGs, denuncian esta especie de privatización de la miseria, para que un país como Turquía gestione con el goloso dinero del Continente la deshumanización global. Los "bienintencionados" occidentales nos lavamos las manos y permanecemos calentitos y conmiserativos en nuestras casas, pues al fin otros se van a ocupar de esos desgraciados a un módico precio.
Lo que produce sonrojo es ver cómo el Grupo Socialista de la Eurocámara -a excepción del español- vota al alimón y por unanimidad junto al Grupo Popular. Decisiones como esta de desviar a los refugiados, son las que hacen que quienes son socialistas de corazón se vuelvan desafectos, de ahí el poco poder que hoy ostenta la izquierda moderada y que seguramente irá perdiendo con posturas como esta.
Los partidos de ámbito nacional: PSOE, Podemos, C´s y UP han reclamado al sr. Rajoy que acuda al Congreso para debatir sobre el asunto. Nuestro presidente en funciones alega que al estar en interinidad no tiene que rendir cuentas, y a cambio envía a un secretario de estado. Lamentable. El sr. Rajoy parece no ser consciente de que actitudes como su desplante ayudan un poquito más a que nadie quiera pactar con él.
martes, 8 de marzo de 2016
El fiel de la balanza
Uno de los problemas más acuciante pendiente de resolución es el de la Justicia. España es uno de los países que más litiga, y por ello debería dotarse a la Judicatura con los medios y recursos indispensables para hacer eficiente su cometido. Muy al contrario, en la última legislatura, el PP optó por reducir en más de 1000 los jueces sustitutos que reforzaban los distintos juzgados y tribunales, además de no ampliar el número de estos, insuficiente a todas luces. De la Justicia se ha dicho, no sin razón, que es lenta, lo cual propicia que a veces deje de serlo. A fin de abordar la agilidad y toma de resoluciones en plazo razonable, en la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal, el tiempo para investigar causas complejas o farragosas, queda reducido a 18 meses con posibilidad de ampliación a 18 más. Una gran mayoría de jueces y magistrados no están de acuerdo con la medida, por la sencilla razón de que es materialmente imposible cerrar investigaciones donde puede haber recursos, recusaciones, comisiones rogatorias que se pueden demorar si no hay voluntad de cooperación, escuchas telefónicas que requieren muchos días de paciencia y el permiso del pertinente juez; sin olvidar que en nuestra Constitución, la Justicia quedó consagrada como garantista, y así debe ser. Por tanto, si el Gobierno en funciones tiene a prácticamente la totalidad de la Judicatura en pie de guerra por este asunto, solo cabe ser mal pensado y deslizar la hipótesis de que, muy al contrario de sus declaraciones de sacar las leyes más transparentes de toda la democracia, parece como si trataran de entorpecer la acción de la justicia en asuntos de corrupción que salen día sí día también. Con la actual Ley de Enjuiciamiento Criminal, es difícil de imaginar la realidad de macrocausas como Gürtel, Papeles de Bárcenas, Eres de Andalucía o caso Pujol.

La realidad de la mayoría de los juzgados españoles no difiere en demasía a esta imagen; y si alguien es escéptico, le invito a visitar cualquiera. La Justicia, a pesar de algunos avances, sigue trabajando con legajos, escaso personal (auxiliares, secretarios, jueces) y con la sensación de estar valorados muy por debajo de su justa medida. España es hoy uno de los países con menos jueces (no llega a 5000), teniendo que llevar a un tiempo causas complejas y otras más sencillas que nada tienen que ver.
Lo más lacerante es que no generamos los medios suficientes para modernizarla de una vez por todas, por la sencilla razón de que España, sumida como está en el actual Modelo Productivo, de volatilidad y temporalidades, con escaso valor añadido del producto final, no genera el capital suficiente para dotar a la dama de la espada y la balanza con los medios suficientes; claro está que tampoco a las pensiones, sanidad, etc.
Para pasmo de los ciudadanos de a pie, la cúpula del PP y nuestro Gobierno en Funciones, dijeron que recuperarían las 1000 plazas de Jueces Sustitutos, y que ahora se descubren muchos más casos de corrupción que nunca gracias a sus medidas. ¿Es que en las dos últimas legislaturas del sr. Felipe González no se destapaban casos de corrupción casi a diario, como ahora?
Despoliticemos de una vez la Justicia, dejemos que trabaje sin intromisión, sin meterle prisa; pero, por favor, dotémosla de los recursos y personal adecuado y mimémosla. Lo contrario es la injusticia.
lunes, 22 de febrero de 2016
God save the queen
Un amigo mallorquín me decía ayer que la UE se parece cada vez más a aquellos círculos recreativos de pueblo en pleno franquismo, donde sus socios más encumbrados mantenían ciertos privilegios vedados al resto, que eran la mayoría. En aquella sociedad de los años 50, quien realmente atesoraba dinero, era quien tosía cuándo y cómo quería, sin que nadie le tosiera encima al pudiente protagonista, no fuera a incomodarse y acabara en consecuencias impredecibles para el normal funcionamiento del club.
En 1951 Alemania y Francia crean la CECA, germen de lo que sería el MCE de 1957 y que planteaba la libre circulación a largo plazo de capitales, mercancías y trabajadores. Durante muchos años el Mercado Común Europeo no fue más que eso, un mercado. A lo largo de los años y más en concreto a partir de la firma del Acta Única de 1986, se plantea una ambiciosa profundización en lo concerniente a la libertad de trabajadores y capitales -más tarde se abordaría la prestación de servicios-, que concluye con la creación del euro, a pesar de que entre los países socios no se había logrado ninguna de las convergencias indispensables para dar fortaleza y estabilidad a la moneda única, es decir: fiscal, financiera y parcialmente la monetaria.
Los años que llevamos del nuevo milenio, y particularmente los que van desde el estallido de la crisis de 2007/08, solo han provocado retrocesos para los derechos de los ciudadanos, el pisoteo del espacio Shengen, además de que los socios más poderosos puedan flexibilizar algunas de sus obligaciones, como el déficit que Francia y Alemania tuvieron al inicio de la presente centuria, o que la misma Francia pida de nuevo más margen para corregir el déficit, porque está enfrascada en la lucha antiterrorista contra el EI, sin que nadie se atreva a llevarle la contraria. En el lado opuesto, ese donde no se permiten concesiones, están Portugal, España, Italia o Grecia, incapaces de tenerse en cuenta sus cuitas, pues son socios que apenas pintan nada -tal vez los azzurros enarbolen algo mejor el pincel-, ni tampoco tienen algo sugerente que ofrecer, mucho menos Grecia, un país fallido y que ha servido de cobaya para experimentar con las medidas de austeridad más groseras que han ahondado en la miseria e inviabilidad de sus ciudadanos, europeos por otra parte, como son los alemanes o los británicos.
UK que entró en el MCE en 1973, hace años que se debate en la encrucijada de salirse o no de la actual UE. Por suerte para ellos, mantuvieron la libra, algo que les da un margen de maniobra que otros países no tienen. UK ha sido a lo largo de los años la nota discordante de la UE, para muchos la oveja negra imposible de llevar al redil. Separada geográficamente del Continente, es una de las naciones, si no la principal, donde más abunda el euroescepticismo entre sus habitantes. Las autoridades vienen planteando cierta relajación en lo concerniente a uno de los 4 principios fundamentales de la UE, cual es el de la prestación de servicios y más concretamente en lo que afecta a la médula espinal de los derechos sociales para los ciudadanos europeos. Si bien es cierto que no de manera satisfactoria al 100%, pues esos derechos sociales se irán reduciendo, pero progresivamente, UK se ha salido con la suya porque sus socios tienen pánico al Brexit o a cuanto pudiera suceder en la UE sin un socio tan encumbrado. Llama la atención que nuestro presidente en funciones, el sr. Rajoy, tan defensor de la igualdad entre todas las autonomías patrias, no plantee la mínima objeción a algo tan discriminatorio y que supone un acontecimiento más en el retroceso de la UE, y con ello del bienestar de los ciudadanos para proteger una vez más al euro y la economía desatada que implementan conservadores y liberales con la connivencia vergonzante de la socialdemocracia.
Así que hoy, la UE se parece un poco más que ayer, pero menos que mañana, al antiguo MCE, un mercado dispuesto para lo que pueda venir, como el advenimiento del TTIP, una bicoca según los adalides del neoliberalismo, pero que siendo la panacea para todos los males económicos, se negocia en el más absoluto de los secretos, ¿por qué será? Algún día habrá que escribir en relación al tema.
Una vez más, y van, el pragmatismo del dinero se ha impuesto con creces a los muchos derechos de la población, avanzando la UE a marchas forzadas hacia la perversión en las prioridades, además del retraimiento de los derechos fundamentales de quienes hacemos de Europa algo tangible y no una entelequia imaginada por quienes nos mandan.
miércoles, 17 de febrero de 2016
ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
España es como Alicia en el país de las maravillas. creen algunos. Se pretende hacer todo cuanto haga falta para conseguir el Poder sin que nuestros representantes, más unos que otros, se percaten de que el verdadero poder, el económico, hace tiempo que no está en sus manos, en el mejor de los casos ellos solo serán los capataces de la UE. Pero, ¿qué tendrá el poder que todos lo desean? Veamos:
Tenemos a un presidente en funciones que dijo la noche de las elecciones del 20D que haría lo indecible para formar gobierno. Pasó la cuarentena sin sentarse con nadie a hablar, a pesar de su agenda vacía, renunciando ante el Rey a una posible investidura porque iba a darse el batacazo en el Congreso. Cuando S.M. encarga al sr. Sánchez la responsabilidad de formar gobierno, el sr. Rajoy le apremia para acelerar la fecha de investidura, y hasta llama al sr. Rivera para tratar de llegar a algún acuerdo in extremis. El sr. Sánchez dijo tras las elecciones que los votantes de izquierda no entenderían un desencuentro entre el PSOE y Podemos, sabiendo que los líderes autonómicos no quieren saber nada de gobiernos coaligados con las huestes del sr. Iglesias. El sr. Iglesias impone un gobierno ya cocinado y una hoja de ruta alternativa al sr. Sánchez con "líneas rojas", como el referéndum en Cataluña o incrementar el gasto público en 96 mil millones de euros en los próximos 4 años cuando sabe que la UE no lo iba a consentir. El sr. Rivera ha dicho que el sr. Rajoy está incapacitado para combatir la corrupción y ser quien comande la regeneración democrática, pero al mismo tiempo aboga por un entendimiento entre PP, PSOE y C's. El PSOE propone que la ubicación de Podemos en el Congreso ocupe el gallinero y los tres partidos del "sistema" lo aprueban, con la pataleta del partido "antisistema" y la posterior rectificación por parte de la Mesa del Congreso. Podemos promete en campaña a sus socios de En Marea, Compromís y En Comú Podem, grupos propios en el Congreso, cuando sabía que no lo autorizaba el reglamento. El sr. Rivera no quiere saber nada de posibles pactos donde esté el sr. Iglesias, El sr. Iglesias ídem de lienzo. Al sr. Rajoy le preguntan por la investigación o imputación de su partido a nivel nacional por el asunto de los discos duros del sr. Bárcenas y él dice no saber si es o no cierto. También dice que no va a pasar ni una más, pero blinda a la sra. Barberá colocándola en la Mesa Permanente del Senado ante unas hipotéticas nuevas elecciones. El portavoz del PP en el Congreso, el sr. Rafael Hernando, dice que un gobierno sin su partido traerá pobreza, miseria y corrupción, ¡ver para creer! Los partidos que no quieren que vuelva a gobernar el PP, casi todos, no son conscientes de que tienen la mayoría absoluta en el Senado -esa cámara que pensábamos que no servía para nada-, y con ella la capacidad de vetar cualquier acuerdo de calado que no les agrade. Tampoco parecen ser conscientes de que si llega esa hipotética coalición sin el PP, Europa les espera para ponerles nuevos deberes, el primero de ellos un recorte adicional de 10 mil millones, ya que el último presupuesto del PP no les cuadra; y eso en el mejor de los casos, pues no es descartable un desvío mayor cuando se hiciera ese improbable traspaso de poderes. El sr. Rajoy sigue confiando en su máxima que es la misma de Penélope mientras tejía y destejía, o sea: la de esperar. Esperar a que el sr. Sánchez fracase e intentar de nuevo un acuerdo que parece cada vez más alejado, por la sencilla razón de que nadie sabe cuántos casos más de corrupción pueden estallar, además de que el horizonte del PP en los dos próximos años va a ser el de su día a día judicial. Un gobierno, sea del color que sea, todos lo saben, tiene los meses contados, salvo milagro. Pero, todos quieren el Poder, algo por otra parte legítimo, que debiera no cegar a cada uno de los líderes. Los sres. Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera saben de sobra que no está en sus manos cambiar ni el ritmo económico, ni las directrices maestras, eso solo compete a Bruselas, y mucho menos teniendo en cuenta que, por lo visto, España quieren que sea una nación de camareros -con todo mi respeto para un gremio tan sufrido-, de turismo a lo bestia hasta que el cuerpo aguante, y cuando vengan mal dadas, como al derrumbarse la construcción, pues ya veremos; es lo que tiene un país con un MODELO PRODUCTIVO equivocado e insostenible en el largo plazo. Pero esto parece que nuestros políticos no lo contemplan, de manera que bajando del 17% de paro (el estructural) ya será un éxito, sin tener en cuenta que en torno a un 20% de empleados lo son temporales y/o a tiempo parcial, además de que hoy ser mileurista es algo parecido a darse con un canto en los dientes.
El único en la Izquierda que sí parece haber entendido que las guerras no se pueden hacer individualmente por el apabullante triunfo de la globalización, es el denostado sr. Varoufakis, consecuente dimitiendo al no poder implementar el programa electoral de Syriza en Grecia. El antiguo Ministro de Finanzas está sondeando la creación de una plataforma de izquierdas europea que tenga peso e influencia de verdad, y que al fin tenga posibilidades reales de cambiar el curso del tiempo económico en la UE. El sr. Varoufakis ya advirtió a Podemos de la imposibilidad de ejecutar algunas de sus medidas económicas con coste real porque la UE no está por la labor, <<Podemos no sabe todavía quién es la Troika.>> A los ciudadanos hay que decirles la verdad en cada momento, pues las mentiras solo llevan a la frustración.
Mientras no hay acuerdos definitivos o suficientes, este teatrillo de nuestros representantes sigue como si viviéramos lo mismo que Alicia, cuando tal vez, esperemos que no, estamos acercándonos a una nueva pesadilla económica.
jueves, 11 de febrero de 2016
¿Desaceleración o Crisis?
Al comienzo del otoño pasado, unas pocas personas vinculadas a la economía mundial, insinuaban la probabilidad de un nuevo frenazo mundial a la expectativa de crecimiento. Con el comienzo del año, esas voces han crecido de forma exponencial. La mayoría afirma que solo se trata de una desaceleración, mientras unos pocos se inclinan a percibir otra recesión acusada. El millonario George Soros declaraba el mes pasado que el momento presente le recuerda mucho al estallido de la crisis en 2008. Por su parte, el profeta de los vaticinios económicos y millonario desde los 15 años, Martin Armstrong, avisa que ya toca el ciclo de una nueva crisis económica. Desde luego los augurios están ahí: tremendas caídas de las bolsas en todo el mundo -se suele decir que ellas anticipan el desastre-, una economía china que da muestras de debilidad -aunque según fuentes del propio país, este crece al 6,5 % anual-, además de transmitir desconfianza general en su porcentaje de crecimiento, pues en realidad no se sabe muy bien si existe ese vigor del que presume la potencia asiática, algo poco creíble a tenor del espectacular bajón en el consumo que vienen haciendo en los últimos meses de materias primas, entre ellas el petróleo, que propicia el abaratamiento radical del barril al no haber la demanda necesaria. Si a eso se añade el parón de las economías emergentes o las dudas razonables en cuanto a la fortaleza del sistema financiero, particularmente en Italia e incluso Alemania -incertidumbre y tremenda caída de su principal banco, el Deutsche Bank-, acaso tengan razón los más agoreros afirmando la existencia de una tormenta perfecta. Obviamente, como ocurriera en 2007, ninguna autoridad, léase FMI, Comisión Europea, la FED de USA, el Banco Central Europeo o las Agencias de Calificación, van a admitir un nuevo desmoronamiento de la economía mundial cuando muchos países, incluido el nuestro, no acabamos de salir del anterior; sería un golpe durísimo que tal vez precipitaría el acontecimiento del pánico.
A la caída de Lehman Brothers, Nicolas Sarkozy, entonces presidente de la República Francesa, en un acto de sinceridad, admitió la urgencia de refundar el capitalismo para que no volviera a ocurrir algo semejante. Las palabras se las llevó el viento, acaso por el empeño de quienes ciertamente dirigen la economía, no los políticos, faltaría más, pero sí los mercados -lobbies, grupos de presión, agencias calificadoras, entidades financieras, macroempresas, multimillonarios con influencia en el G-20-, para no tocar las narices donde no debía, algo por otra parte transmitido posteriormente al ¿socialdemócrata? Hollande, el que pretendía hacer una reforma fiscal para hacer pagar a quienes más tienen.
Si al final se confirman los peores vaticinios, en España empezaremos a buscar enloquecidos al responsable de marras, sin darnos cuenta que el culpable no es otro que el propio capitalismo -el fallecido profesor José Luis Sampedro afirmaba que el capital se volvió pernicioso cuando mudó en Capitalismo, como lo común al trocar en Comunismo- tal y como lo conocemos a día de hoy, con tremenda responsabilidad de muchos de los dirigentes que han consentido la intromisión y exigencias (de algo tan alejado y nocivo para la política) por parte del propio poder económico (desregulaciones mortíferas, paraísos fiscales, el visto bueno para la especulación sin escrúpulos, la connivencia de lo público con el mundo empresarial, fiscalidad laxa y todas las oportunidades para que las grandes corporaciones tributen ridiculeces con respecto a sus beneficios, etc). Si finalmente estamos abocados a una nueva crisis, Dios quiera que no, ojalá solo se trate de una desaceleración temporal, España tiene hoy los cimientos más inconsistentes que nunca, pues a la incertidumbre política se añade una deuda pública estratosférica de más de un billón de euros, un 30% más que en 2011; el sistema de pensiones es deficitario por la sencilla razón de la bajada de sueldos y cotizaciones de los contratos basura, y con el fondo de la hucha a la mitad desde 2011; la menor cobertura de los desempleados, habiendo caído esta del 70% en 2011 a poco más del 50% ahora, sin olvidar que hoy es el segundo país más desigual de Europa y con millones de compatriotas que subsisten en la pobreza o están a punto de caer en ella, incluidos infinidad de niños, pues así lo acreditan informes de ONGs como Cáritas, Cruz Roja, Oxfam Intermón, o instituciones como la OCDE y hasta la propia UNESCO.
Si se confirma lo peor, por el bien de todos los países del Sur de Europa, es deseable que la UE tome otras medidas al margen de los socorridos recortes. Otro hachazo con merma del dinero, puede agravar aún más la supervivencia de millones de europeos, particularmente griegos, chipriotas, malteses, italianos, franceses, portugueses y españoles. La Socialdemocracia europea debería dar un puñetazo en la mesa y decir hasta aquí hemos llegado. De seguir mirando para otro lado, haciendo dejación de su vertiente obrera y social, mientras abrazan idénticos postulados en lo referido a esta economía desbocada que sus oponentes, los conservadores/liberales, la llevará a su extinción o en el mejor de los casos a ser mera comparsa como es hoy en media Europa, incluida Alemania , y con ello al nacimiento de nuevos partidos dispuestos a ocupar ese espacio en otro tiempo tan potente. Hay que volver a recuperar el poder político, a regular el libre mercado como están regulados los clubs privados, a luchar hasta la extenuación y todos juntos para que desaparezcan los paraísos fiscales y a apostar por economías sostenibles en el tiempo donde el capital humano sea más importante que el dinerario. Si se vuelven a las tiritas, irremediablemente seguirán las crisis y cada vez más acusadas, pero solo para las clases medias y bajas.
Esperemos que solo sean conjeturas sin fundamento, pero las señales están ahí.
miércoles, 3 de febrero de 2016
Achique de espacios, o la centralidad política
En 1978, César Luis Menotti y su Argentina campeona en aquel Mundial, ponían en candelero una nueva forma de entender el fútbol que con mayor o menor fortuna sigue vigente en el deporte rey. Más o menos en fecha parecida, Ronald Reagan y Margaret Thatcher ponían las primeras piedras de lo que posteriormente se ha venido en llamar liberalismo económico (solo económico), de nuevo cuño, hoy conocido como neoliberalismo, neocapitalismo, neoradicalismo o simplemente neocon; es decir, a partir del libre mercado -asumido por la generalidad de los partidos democráticos de allá y de aquí-, retorcerlo hasta las últimas consecuencias a fin de postergar el bienestar de la ciudadanía con tal de no hacer sombra al dios capital/mercado, y a cualquier precio. Esa prevalencia ha propiciado las perniciosas desregulaciones -su máxima, tratando de confundir control/vigilancia con burocracia, es la de que el Estado y las instituciones, cuanto menos intervengan, mejor- que finalmente han desembocado en una crisis financiera iniciada en USA, sin precedentes en los últimos 50 años, y que ha terminado contagiando al resto del mundo y degenerando en otras crisis económicas y políticas. Por el contrario, todo aquello que concierne a los derechos y libertades de los ciudadanos, con el transcurso de los años, tiende a convertirse en residual, a fin de interferir lo mínimo posible en el bienestar del dinero. Aparentemente, la británica y el norteamericano, no hacían otra cosa que ocupar el espacio de centro a partir de un achique de espacios al que no hicieron asco, para su desgracia, variados partidos que ocupaban lugares ideológicos más alejados en el tablero geográfico de la política.
Sorpresivamente, o no tanto, los españoles han colocado al PSOE en el centro del tablero. A pesar de sus exiguos 90 diputados, de sus luchas internas y de la casi imposibilidad de ejecutar la cuadratura del círculo, parece que es la única fuerza con la cual estarían dispuestos a dialogar el resto de partidos (PP, Podemos, C's y hasta algunos nacionalistas). Por su parte, el PP no consigue el apoyo de nadie. Ciudadanos comtemplaría pactos con el PSOE pero no con Podemos. Podemos estaría dispuesto al acuerdo con el PSOE, pero no con Ciudadanos. En fin, todo un galimatías si presumiblemente el juego de tronos del próximo mes se va a jugar con un achique de espacios asfixiante. Al hilo de todo esto, convendría tener presente dos consideraciones en lo referido a la soledad del PP. En primer lugar y al margen de estos últimos 4 años de legislatura monocolor, la animadversión no es tanto por los incesantes casos de corrupción y los que puedan seguir aflorando en la periferia -es responsabilidad en todo caso de los cargos en cada autonomía o ayuntamiento señalado-, sino por lo que puede salir a la luz en cuanto a la cúpula del PP nacional y por tanto del sr. Rajoy. Si finalmente, es un decir, se confirmara que nuestro presidente en funciones había cobrado en B, ordenado destruir los ordenadores de Bárcenas, indicado el pago en B de parte de la reforma de Génova 13, o fuera él quien hubiera sugerido no entregar la documentación requerida por el juez Ruz y que terminó con el registro en Génova 13, etc., ¿en qué lugar quedaría la fuerza política que le hubiera prestado el apoyo? Y en segundo lugar, recordarle que cuando él dice que su partido ha sido el más votado y por tanto le corresponde ser de nuevo presidente, estando en la Oposición apoyó sin fisuras al PP canario para que se uniera a Coalición Canaria con el fin de descabalgar al PSOE, el partido más votado en aquel momento; o que en Euskadi, el PP facilitara al propio PSOE la gobernabilidad, cuando era el PNV el más votado.
Por lo demás conviene recordar a todos los partidos, y sobre todo a aquellos que más tratan de conmover a la ciudadanía más crítica, que España, una vez firmado el Tratado de Maastricht y fundamentalmente tras la adhesión a la moneda única del Euro, cedía la soberanía económica de manera definitiva. No nos equivoquemos nunca: quien ha marcado las líneas maestras de la economía nacional en estos últimos 4 años -a mi modo de ver tan erróneamente- han sido los de Bruselas; el sr. Rajoy y su gabinete han sido dóciles colaboradores y los ejecutores necesarios. Si en 2011 hubiera ganado el sr. Rubalcaba, no nos quepa la menor duda de que hubiera tenido que hacer políticas muy similares en ese terreno, obviamente en otros de tinte social y sin coste económico, no. La UE juega desde hace algunos años con el achique de espacios y jamás va a permitir "veleidades" por los extremos. Sin ir más lejos ya está llamando al orden al nuevo gobierno portugués para ser disciplinado. Es indudable que la Comisión preferiría un gobierno del sr. Rajoy por ser alumno sumiso, pero, si fuera otro, tampoco les preocupa en demasía. Si al final el elegido es un luchador correoso como el presidente griego, se armarán de paciencia hasta que la fruta madura caiga por su propio peso. Conviene dejarlo claro porque después viene la frustración.
En aquel lejano 1978, el flaco Menotti apostaba por ocupar el centro del rectángulo de juego y por un media punta con manejo de balón y goles que supiera jugar entre espacios reducidos. El Mister lo tenía y no era otro que Mario Alberto Kempes. Para desgracia nuestra, me temo que en el actual panorama político español, no hay ningún media punta capaz de armar un gobierno estable para transitar en el achique de espacios impuesto desde Bruselas. El pronóstico más razonable y lógico es volver a unas nuevas elecciones; pero, quién sabe, hasta en los momentos de máxima desesperación, la política propicia los compañeros de cama más insospechados.
miércoles, 20 de enero de 2016
Un nudo gordiano
Lejos de calmarse las aguas referidas a la unidad de España, el asunto catalán amenaza con distorsionar el día a día de la política nacional, y con ello agravar un poco más el actual e incierto escenario de nuestros representantes. Impelidos por la CUP, el resto de fuerzas catalanas que conforman el bando partidario de la independencia o desconexión del resto de España, está decidido a avanzar por el camino sin salida, pase lo que pase.
Conviene no perder de vista que los gobiernos nacional y autonómico, y más tarde los ciudadanos catalanes, aprobaron por amplia mayoría el nuevo estatuto en 2006. Unilateralmente el PP nacional, el de Génova 13, recabó firmas en contra del Estatuto, y por último lo recurrió al Tribunal Constitucional, el cual tumbó 14 de sus más de 200 artículos, alguno de los cuales se reiteraba en algún que otro nuevo estatuto como era el de Valencia, sin que allí se hiciera lo propio. Aquel estatuto inmaculado, hubiera valido probablemente para 10 ó 15 años. Ahora ya es tarde para lamentarse y no hay vuelta atrás. Sin embargo, ¿qué se puede hacer al respecto?
En mi humilde opinión hay tres escenarios a ocupar, pero me temo que no va ser utilizado ninguno de ellos, salvo el vigente y más chico, por la actual atomización de la Cámara Baja y la mayoría del PP en el Senado.
El primero es el de ahora mismo, o sea, el del mutis por el foro; y si la marea amenaza con inundación, medidas contundentes para salvaguardar la Constitución y punto, es lo natural; no obstante, fiarlo únicamente a medidas coercitivas, es un craso error.
El segundo es el que plantea Podemos, es decir, una consulta al pueblo catalán para que libremente decida al respecto de su identidad. Algo que por otra parte la Constitución prohibe de acuerdo a una interpretación más restrictiva. A mí al respecto, llegado el caso, me parece que los catalanes apostarían por seguir en España. Pero después del no a la independencia, ¿qué? Que nadie se vaya a creer que los ciudadanos del Noreste se iban a quedar conformes; me imagino que a cambio de la fidelidad pedirían alguna contraprestación lindando con su histórica y acusada reivindicación de una identidad genuina.
El tercer escenario es el que plantea el PSOE y que contempla la reforma constitucional para dar un encaje más justo de las nacionalidades históricas a través de un federalismo de nuevo cuño que, a día de hoy, por desgracia, no sabemos muy bien si pretende un país al estilo USA, RFA, Suiza o netamente castizo, a la española.
El 3º escenario, convenientemente desarrollado, sería factible de explorar, siempre y cuando el PP estuviera de acuerdo en modificar sustancialmente partes de nuestra Carta Magna a las cuales se les ven las costuras. Para modificarla se necesitan 2/3 de la Cámara y después pasar el filtro del Senado.
Se debería de tener un poco más de mira cara al futuro, ser más audaces, con inventiva, y pensar que así no podemos seguir. Las medidas de fuerza nunca dan resultado y por el contrario terminan por volverse contra el que las impone. Creerse que haciendo el papel de Tancredo se resuelven los desafíos soberanistas es de una ingenuidad supina; muy a nuestro pesar, los independentistas irán en aumento conforme no se tome el toro por los cuernos. Si un futbolista de élite quiere irse de un club, termina yéndose por muchas trabas que se le pongan; y si se le retiene a la fuerza, el club tiene un jugador desmotivado y que no rinde. Una Cataluña unida a España a la fuerza, sin reconocerse su singularidad de muchos años, será una Cataluña enojada y que reniega de su situación. Y por descontado, Cataluña independiente agravaría su crisis económica de inmediato, din duda; pero sin ella, España sufriría y de qué manera en el largo plazo, pues los catalanes aportan casi el 20% del PIB nacional. Siguiendo esta dinámica de irresolución, el desafío se volverá insoluble, un nudo gordiano que amenazará en el tiempo con estrangular a este país.
sábado, 9 de enero de 2016
La soledad del corredor de fondo
Colin Smith (Tom Courtenay) en la película homónima de 1962, es recluido en un reformatorio tras un robo en una panadería. Allí comienza a correr como vía de escape en medio de una disciplina severa, al tiempo que a través de flashbacks y zancadas recuerda los episodios que han jalonado su vida. Nuestro presidente en funciones, el sr. Rajoy, aunque demasiado tarde, se ha percatado al fin de que los episodios sucedidos en su legislatura son un estorbo colosal para aglutinar una mayoría que permita su reelección.
Cuando el 10 de febrero de 2012 fue aprobada en Consejo de Ministros la Reforma Laboral, respaldada como Ley 4 meses después por PP y CIU, el sr. Rajoy, probablemente sin ser consciente de ello, rasgaba de un tajo la confianza de muchos españoles que le habían dado su voto. La Reforma de 2010 y anteriores, eran una broma comparadas con lo que se acababa de aprobar, incluidos despidos sin causa justificada, como una enfermedad con baja prolongada. Lo llamativo de aquel invierno de 2012, es que empresarios y sindicatos estaban a punto de cerrar un acuerdo definitivo al respecto sin desequilibrios indeseables; cuando, de súbito, el sr. Rajoy despachó aquella convergencia a punto de fraguar, imponiendo inmisericorde la ordenada desde Bruselas sin el mínimo debate. Lo más sorprendente no fue la exigencia comunitaria que quebraba decenios de conquistas obreras, sino que una reforma de profundísimo calada como esa, con consecuencias para la vida futura de la sociedad en su conjunto, todavía sin valorar con justeza a día de hoy, no fuera explicada con profusión por nuestro Presidente y sí por la ministra del ramo sra. Báñez. En ese momento, creo que millones de españoles nos sentimos huérfanos por la invisibilidad del máximo mandatario y sin entender ni jota del asunto. La Reforma pretendía según palabras textuales "Facilitar la contratación con especial atención a los jóvenes y a los parados de larga duración, potenciar los contratos indefinidos frente a los temporales y que el despido sea el último recurso de las empresas en crisis", además de "acabar con la rigidez del mercado de trabajo y sentar las bases para crear empleo estable". Parece un sarcasmo, ¿verdad?
Desde ese febrero de 2012, el sr. Rajoy se ha sentido cómodo en las ausencias, ha puesto de moda las ruedas de prensa diferidas y sin opción de preguntas, ha batido el récord de Decretos Ley con relación a Proyectos de Ley, a 1 de agosto pasado los diputados del PP habían vetado 70 veces la comparecencia del Presidente en el Congreso, especialmente cuando el tema a abordar era el de la corrupción que le afecta a él directamente; y por desgracia nunca ha buscado el consenso con otras fuerzas, pues con su mayoría absoluta se sobraba.
Desde la investidura y durante 3 años largos, el PP de Madrid, el que gobierna (no el PP de infinidad de municipios ni el PP de algunas comunidades) ha aprobado sin consenso, más allá de apoyos puntuales -los de CIU paradógicamente-, las subidas del IVA e IRPF en enero de 2012, la LOMCE, la Ley de Seguridad Ciudadana o "Ley Mordaza", la Ley de Enjuiciamiento Criminal -estas 2 últimas con fuerte contestación por parte de la Judicatura-, ha ignorado el Pacto de Toledo a pesar de apelar en todo momento a él en la Oposición, ha promovido la derogación de la Justicia Universal, recortado en Sanidad, Educación, I+D+i, ha ignorado la Ley de Dependencia hasta ser hoy un derecho muy restringido, ha dado la puntilla a las energías renovables, ha agravado y de qué manera el asunto identitario en Cataluña con su inacción, ha agigantado la brecha social hasta ser hoy nuestro país el segundo más desigual en Europa, y, faltaría más, sigue sin presentarnos un relato veraz en cuanto a los papeles del sr. Bárcenas, como esa última noticia que ha salido a la luz esta semana diciendo que la reforma de Génova 13 no contaba con licencia municipal de obras, ahorrándose así más de 200.000 €. Y todo ello a lo Juan Palomo: yo me lo guiso yo me lo como. Porque dialogar con las fuerzas de la Oposición el sr. Rajoy solo lo ha hecho en los últimos meses, cuando las encuestas no le eran propicias. Así logró apoyos de algunos dirigentes no populares tras la deriva catalanista y el atentado de París, pero ya en pleno otoño.
Por tanto, con ese bagaje tan pobre en cuanto a diálogo y consensos a lo largo de casi toda la legislatura, es difícil que el resto de fuerzas quieran ahora darle su apoyo; porque la memoria a veces tiene las alas muy cortas, pero no tanto como para hacer borrón y cuenta nueva en un periquete.
Supongo que nuestro Presidente en funciones (recordemos que es el peor valorado de nuestra democracia desde 1977) debe de estar cavilando en todo cuanto han podido hacer mal en estos últimos 4 años, y finalmente se habrá dado cuenta del porqué se encuentra en un insultante estado de soledad y su partido genera tanto rechazo, algo que puede dar al traste con sus aspiraciones de no remediarlo unas nuevas elecciones. Por cierto ¿Al fin ha publicado el PP, el de Génova, el coste de su última campaña para las generales? Bendita transparencia.
miércoles, 9 de diciembre de 2015
ESPAÑA: SIN DIAGNÓSTICO
Si un médico no sabe o no atina con el diagnóstico del paciente, procura recetarle medicamentos que al menos alivien los síntomas de la enfermedad. El lunes pasado seguí con interés el debate entre las cuatro formaciones que aspiran a liderar el próximo gobierno y, sorpresa: salvo el sr. Iglesias, que hizo una breve alusión al cambio de modelo productivo sin aportar propuestas más allá de que nos quedáramos con lo genérico, ninguno más de los contendientes lo mencionó siquiera, que yo recuerde. Tanto la sra. Sáenz de Santamaría (qué triste que su jefe no se atreva, por puro tactismo electoral, a defender su acción de gobierno y muchos nos conformemos sintiéndonos cómodamente insensibles y ayudando así a empobrecer algo más la democracia), como el sr. Rivera y el sr. Sánchez, además del líder de Podemos, se limitaron a ejercer la medicina paliativa, proyectando medidas que alivien a los millones de compatriotas que lo están pasando mal. Es razonable esa preocupación por la justicia social, pero ninguno de los cuatro ha tocado la médula de este país que no es otra que un modelo productivo deficiente. Con el actual, la economía en el medio y largo plazo es insostenible. La actividad española está sustentada en la temporalidad (agricultura, turismo, comercio potente en fechas puntuales o construcción -una de cada cuatro empresas de nueva creación está vinculada al sector del ladrillo, y uno de cada cuatro nuevos puestos de trabajo corresponde a autónomos, muchos de ellos de tapadillo para pagar la cuota, por ejemplo, al ser contratados en la construcción, ya que muchos de los contratistas no se comprometen ahora con la cuota a la Seguridad Social, y digo yo, ¿no estaremos repitiendo los viejos errores? Ciertamente hay dos formas de hacer competir a una nación con otras de su entorno: por abajo o por arriba. Por abajo -y se ha visto a lo largo de la legislatura-, para hacerla competitiva, se aprobó una injusta Reforma Laboral impuesta por Europa que ha favorecido la bajada de salarios, el descuelgue de muchos convenios colectivos y en muchas ocasiones inseguridad jurídica para los empleados, en buena medida para blindar la moneda común del euro; amén de ahondar en la desigualdad y en la cronificación (palabra utilizada por primera vez por una ONG tan poco sospechosa como Cáritas) de la pobreza. Después de cuatro años de sacrificios queda el legado de trabajos temporales, precarios; ha reaparecido de nuevo la emigración, algo que no se recordaba desde los tiempos de Franco; a pesar de los recortes, de los ajustes salvajes, la deuda ha crecido desde los 700.000 millones de € al billón de €; la hucha de la SS ha pasado de los 66.000 a los 34.000 millones de € y con previsión de desinflarse un poco más, ya que los poco más de 17 millones de trabajadores no cotizan tanto como los 17 millones del 2011; y lo que aún es más dramático de todo es que por primera vez en décadas, la población de España desciende y lo va a hacer en los próximos lustros, con lo que ello comporta. La otra opción es por arriba: subiendo el salario mínimo, volviendo a la concertación laboral, apoyando políticas activas de empleo, pero, por supuesto, con un MODELO PRODUCTIVO distinto que permita bajar al 7 u 8% de paro que había en el 2007, en pleno boom inmobiliario (otro modelo económico insostenible en el tiempo y del cual parten muchos de los males de ahora mismo). Desde luego que para implementar un nuevo modelo productivo se requieren unos cuantos años, 10, tal vez 12, además de mucho dinero, porque, no lo olvidemos, nadie da duros a cuatro pesetas. Para que esto se vea más claro, yo pondría un ejemplo: ¿qué es más fácil, que el Real Madrid pague su deuda en torno a los 500 millones de € o que el Rayo pueda desembarazarse de su pasivo de 12,5 millones? Una de las reglas básicas pasaría por reindustrializar el País y así tratar de competir de igual a igual con Alemania (la gran favorecida con la distribución hecha por la UE hace años). Otra pregunta que no debiera de pasar desapercibida es ¿por qué en el País Vasco o en la misma Navarra, por ejemplo, hay un paro de en torno al 15% y en Cádiz supera con creces el 30% teniendo la misma legislación? Por la industria y que los del Norte nunca estuvieron tan expuestos al ladrillo como en otros territorios.
Si nuestros políticos se conforman con las medidas paliativas, los ciudadanos deben de saber que no se podrán implementar porque el dinero que se genera con las estructuras actuales es escueto, y por descontado, quienes realmente llevan las riendas de la economía, los de Bruselas, no lo van a permitir. Los cuatro (no sé si uno de los vértices es el sr. Rajoy o la sra. Sáenz de Santamaría) deberían de, primero, hacer el diagnóstico certero que nos cure de una vez por todas de esta enfermedad casi incurable, y después propiciar un gran pacto de estado como aquel lejano de la Moncloa; y una vez con la unidad de acción, plantear seriamente a Europa ese cambio drástico y bien fundamentado en proyectos sólidos y de futuro, donde no entrasen dispendios para aeropuertos sin aviones, autopistas quebradas, como las madrileñas; o algunos AVEs que sabemos van a ser deficitarios siempre, además de combatir de una vez por todas esta lacra terrible llamada corrupción.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Donde dije digo...
De un tiempo a esta parte el sr. Rajoy parece decidido a enmendarse, o tal vez todo sea fruto de las elecciones a punto de caramelo. Resulta que el Presidente en funciones, allá por el año 2007, siendo el Jefe de la Oposición, decía no creer en el cambio climático porque su primo José Javier Brey, catedrático de física en la Universidad de Sevilla, era escéptico al respecto, y que él tampoco lo consideraba el desafío más importante de los siguientes años. Estamos en 2015 y ahora nos dice que "Este es un asunto en el que estamos implicados todos, o será muy difícil y complicado luchar contra el cambio climático" y que "cuando uno se equivoca lo mejor es rectificar y yo he rectificado muchas veces en la vida porque me equivoco a menudo". Lástima que esa equivocación nos vaya a costar un dinero extra y que se hayan desaprovechado más de 6 años, en gran medida por los lobbies del sector energético, muy particularmente el de las petroleras -algo asumido y comprensible para un partido liberal y conservador, pero que no se entiende en otro social demócrata, lo que lo penaliza al no entender la ciudadanía el mimetismo con su oponente al abrazar intereses espurios sin disimulo- que esa y no otra es la verdadera razón del bandazo. Ayer lunes anunciaba en la cumbre COP21 de París una ambiciosa Ley de Cambio Climático con una batería de medidas que cuando menos llama la atención, si finalmente gana las elecciones del 20-D, claro está. Entre tanto, en estos últimos 4 años, el sr. Rajoy se ha encargado de darle la puntilla a las energías renovables porque eran muy caras, encarecían el recibo de la luz y se premiaba a quienes las utilizaban con primas inasumibles que hoy no solo se las han quitado, sino que los beneficiarios de entonces se ven abocados a hacer frente a un enorme desembolso para un particular, e incluso para empresas embarcadas en la aventura.
Una de las premisas para el necesario cambio de modelo productivo (verdadero lastre de la economía nacional) pasa obligatoriamente por una apuesta decidida de las energías renovables. Nadie dijo que ello fuera a salir gratis, por el contrario se requiere una fuerte inversión, salvo que queramos hacer de España un país con paro estructural del 17-18% según la CEOE. Hoy Alemania ha desbancado a España en energías renovables y es primera potencia en Europa. ¡Quién nos ha visto y quién nos ve! Veremos cuál es la siguiente rectificación de peso del sr. Rajoy, pues siempre tendrá la oportunidad de decir: Donde dije digo, digo Diego.
viernes, 27 de noviembre de 2015
No nos dejemos engañar
A poco más de 3 semanas de las elecciones generales, los partidos que compiten por hacerse con el gobierno de España, se preparan para la dura batalla de convencer a los ciudadanos de que ellos son los mejores para llevar a buen puerto la nave patria. No les importa hacer cuanto haga falta, incluso convivir con el ridículo, con tal de arañar el mayor número de votos. Me atrevo a decir que realmente no les preocupa demasiado el porvenir de quienes les van a erigir en Gobierno u Oposición, ellos solo quieren ganar a toda costa. Estoy convencido de que una abrumadora mayoría de nuestros representantes desconoce lo más esencial de la Constitución, además de, en cuanto se acaba la votación, olvidarse de que ellos no son profesionales de la política, como pueden llegar a creer, sino representantes elegidos por la ciudadania. En cierto modo es lógico su pensamiento, teniendo en cuenta que, seguramente, apenas un 10% de los votantes se preocupa de ojear los programas electorales de las fuerzas políticas. Tampoco tiene demasiada importancia nuestro desconocimiento generalizado, ya que las políticas que se van a implementar a partir de enero próximo, se parecerán muy poco a las líneas maestras esbozadas en campaña electoral.
Es recomendable votar, y votar con la honestidad de cada uno, aunque nos equivoquemos o no. Ahora, bien, no nos dejemos engañar, no seamos ilusos. Toda la carne está vendida, y no en Madrid, sino en Bruselas. Nuestros políticos pueden prometer la Luna, el Sol o El Dorado, pero saben de sobra que no está en su mano el otorgar todos los bienes habidos y por haber a la ciudadanía. Habrá matices en las políticas que no afecten a la médula central de la economía según quien gobierne, pero el dinero no se toca; se despertarán algunas sensibilidades dormidas si hay cambio en la Moncloa, aunque serán más las palabra que los hechos; con toda seguridad se recuperará el diálogo y se alcanzarán consensos, mas apenas repercutirán en el bienestar de los ciudadanos. ¿Y por qué no veremos ese cambio sustancial? La respuesta la tenemos en Grecia y dentro de muy poco en Portugal. Con un partido radicalmente de izquierdas como Syriza, la política económica es la misma que antes de llegar al poder. En Portugal no cabe ninguna sorpresa, pues el gobierno de Costa abordará la misma receta dineraria que su predecesor. ¿Por qué ocurre esto? Por la sencilla razón de que asumiendo "el caramelo" de la moneda única, los países hemos transferido en buena parte nuestra soberanía económica y financiera. Todas las naciones que son deficitarias, y muy particularmente las del Sur de Europa, antes con monedas propias raquíticas, con poco músculo, han incrementado su deuda de manera exagerada desde 2002. Seguramente el Debe tardará décadas en desaparecer (algunos economistas hablan de las deudas de Portugal, Italia, España y particularmente Grecia, como impagables en el largo plazo).
El sr. Rajoy sabe que si es reelegido deberá hacer recortes en alguna partida -como lo sabía él y el sr. Rubalcaba en el 2011-, ya que con su bajada de impuestos tiene un agujero de 10.000 millones de €. La Comisión ya le ha advertido y no se ha puesto más dura porque es sensible con el actual calendario preelectoral, además de haber sido uno de los alumnos más aplicados en el Viejo Continente. Por su parte, el resto de partidos que aspiran a hacerse con el poder, son conscientes de que no podrán aplicar las políticas que plantean por la simple razón de que cuestan dinero y no lo hay o no lo quieren soltar, ¿alguien sabe algo de los 300.000 millones del célebre Plan Juncker? La política económica ahora mismo es solo una: austeridad, austeridad y austeridad, a mayor gloria de la moneda única. Es chocante que en USA, origen de la gran crisis, ejecutando políticas expansivas del gasto, haya reducido el déficit y también el paro, de manera que hoy apenas quedan vestigios del terremoto que supuso la quiebra de Lehman Brothers. También a países como Suecia, UK o Suiza, no les parece ir mal con sus propias monedas.
Confiados, pues vale, pero no ilusos. Cuando haya pasado el 20-D, los principales dirigentes de los partidos dejarán de procesionar por los platós de televisión, no concederán entrevistas con tanta prodigalidad y dejarán de hacer el ganso porque ya habrán comida las habichuelas que les hayan regalado los españoles. El sr. Rajoy volverá a su cuartel de invierno para volver a ser el sr. Rajoy, sin esa inopinada hiperactividad que le acompaña de un tiempo a esta parte por mor de un quítame esos votos. Y si finalmente no es el sr. Rajoy el elegido, quien tenga la misión de regir el destino de España en los próximos años, empeñará su palabra en el objetivo único del déficit que le dicten los que realmente cortan el bacalao: los de Bruselas. Que no quepa la menor duda.
lunes, 23 de noviembre de 2015
Preguntas sin respuestas (convincentes)
Los partidos políticos, no cabe la menor duda, están para ganar las elecciones. Si hace algunos años, en su concepción de la política es posible que antepusieran los intereses de la mayoría ciudadana a la legítima ambición de ganar el sufragio; hoy, es mi punto de vista, prevalece la necesidad de la victoria a cualquier precio. Una de las mayores lacras que nos ha legado la actual democracia es el de los cargos de confianza y/o asesores de imagen y/o comunicación. En la incipiente democracia, el sr. Suárez apenas contaba con ellos. Tampoco el sr. Calvo Sotelo ni el sr. González se rodearon de ellos de manera exagerada. En aquel tiempo, reitero mi punto de vista, los dirigentes de los partidos políticos (añado a los señores Fraga, Roca, Carrillo, etc.) parecían menos impostados que ahora, como más auténticos; si bien, es de imaginar, también mentirían, aunque no tanto como los de ahora. Cada uno mostraba una cierta espontaneidad, con sus virtudes y defectos, pudiéndolos aceptar u odiar. Con el sr. Aznar comienza el salto cuantitativo para ser auxiliado por consejeros o consultores -es cierto que en la última época del sr. González y en cierta manera por los casos de corrupción, empezó a echar mano de ellos con más asiduidad-, y ya con el sr. Zapatero (55) y el sr. Rajoy (83), si bien es posible que ese número aumente conforme se acercan los próximos comicios del 20 de diciembre, se da el salto hacia la escalada, poniendo en manos de cargos de confianza la suerte o desgracia de más o menos votos. Es así como a lo largo de la presente legislatura el sr. Rajoy ha llegado a resultar grotesco en alguna de sus manifestaciones, ruedas de prensa, intervenciones parlamentarias o incluso interpretando el remake deVerano azul, atendiendo a las rogativas de sus asesores que pretenden hacer del sr. Rajoy otra persona distinta a la que es.
Todo esto viene a cuento porque parece que los asesores han elegido para los dirigentes populares el eslogan de que el sr. Bárcenas, e incluso el sr. Rato, solo pasaban por allí. Así que los dirigentes populares del Comité Ejecutivo a nivel nacional (ojo, no la mayoría de afiliados y mandos locales), todos a una, siempre dicen lo mismo cuando se les interpela, o sea: que ya no son miembros del Partido, ¡faltaría más! Al menos en tiempos del sr. González, el interesado decía que se había enterado por la prensa de los casos de corrupción, sin apelar a la afirmación de que el sr. Roldán ya no pertenecía al partido. Los consejeros/asesores están haciendo lo posible e imposible por hacer abstracción de las corruptelas, de manera que los escándalos les pase una factura mínima a la hora de votar.
Sin embargo, la realidad es muy tozuda y los votantes no tan torpes; así que ahí están las preguntas que los ciudadanos de a pie nos hacemos sin que hasta la fecha se haya dado cumplida y cabal respuesta. Sin ir más lejos, quienes mandan en el PP no dicen algo convincente al respecto del pago de más de un millón de euros en dinero negro en la rehabilitación de la sede central en Génova 13. Y digo yo: ¿Está legitimado y es creíble que el Gobierno pueda perseguir a los defraudadores y pretenda concienciarnos para que paguemos las facturas con el IVA, si ellos, nuestros representantes, no lo hacen al pagar su propia casa? En un país serio de nuestro entorno esto sería un escandalazo. ¿Con qué autoridad dicen que el sr. Bárcenas les robó? Si así es, ¿a qué dinero se refieren y de dónde procedía? Si tanta inquina tienen hacia su ex tesorero siendo como dicen un ladrón, ¿a santo de qué se le readmitió en el cargo después de imputado, y cómo es posible que dispusiera de coche, chófer, secretaria y despacho, amén de un sueldo de campanillas de más de 20.000 € mensuales, beneficios retirados cuando salieron en la prensa "los papeles de Bárcenas"? Siendo su intención la de impulsar medidas para encauzar la transparencia, ¿cómo es posible que destrozaran los discos duros en los ordenadores del sr. Bárcenas, si eran ellos los primeros en esclarecer la verdad? Si en el ánimo del PP -la ejecutiva, reitero- siempre ha estado la máxima de colaborar con la justicia, ¿por qué las autoridades judiciales se pasaron más de 12 horas registrando la sede de Génova 13, algo insólito en nuestra democracia, si no fue porque al sr. Ruz no se le facilitaba la imformación por él requerida? Si el sr. Bárcenas, como ahora el sr. Rato, son dos indeseables (por cierto ambos nombrados, uno como tesorero y otro como presidente de Caja Madrid, por el propio sr. Rajoy), ¿cómo es que el Presidente intercambiaba SMS nada edificantes con el primero? En cualquier otro lugar de la Europa Central es más que probable que al sr. Rajoy le hubiera costado el puesto.

No quiero terminar sin decir que además del sr. Bárcenas hay otros imputados en la misma causa, como el sr. Lapuerta o el sr. Páez, lo que, cuando menos, confirma la teoría de que ha habido una presunta financiación irregular del PP/AP desde hace más de 20 años, algo que toma veracidad si tenemos en cuenta que el sr. Naseiro, tesorero en tiempos de Hernández Mancha, no llegó a ser imputado porque las grabaciones telefónicas por las cuales salía a la luz una supuesta financiación ilegal del Partido, sobornos y compra de votos (Caso Naseiro), se obtuvieron en un caso distinto y sin anuencia judicial.
Para concluir se me ocurre una reflexión: Si está confirmado que el sr. Bárcenas no obtuvo los 48 millones € por la compraventa en Bolsa, ni por venta de cuadros, ni tampoco le tocó la lotería; a una persona con dos dedos de frente solo se le puede ocurrir que los obtuvo de manera ilícita, o sea, contrataciones a cambio de una comisión. Si él solo fue 8 años senador, por tanto, con poco poder ejecutivo, si bien con capacidad de influir, está meridianamente claro que él no podía ser quien concediese la contratación a empresas cercanas, en todo caso sí sería el canalizador de esos dineros en negro que, presuntamente, sirvieron después para financiar campañas, encuestas de opinión, sobresueldos, y quién sabe si los 2 millones $ invertidos en la frustrada medalla del Congreso USA para el sr. Aznar, o ¿ese dispendio se pagó con dinero de todos los españoles? Pase lo que pase en las próximas elecciones, quienes nos gobiernan y/o dirigen el Partido, deberían de saber que sus representados no nos chupamos el dedo, ¿o sí?
martes, 17 de noviembre de 2015
Barbarie del 13-N-Refugiados
El viernes 13 último se perpetraba en diversos lugares de París la mayor matanza en años a consecuencia de atentado terrorista. Desde el principio estuvo clara la autoría yihadista, algo por otra parte confirmado por los propios interesados horas después. Como cualquier otra acción por la cual se trate de subvertir la estabilidad económica, social o política de un país por medio del asesinato de seres vivos, merece la más absoluta repulsa y condena, y por ello la persecución de los autores materiales e intelectuales que han acabado con la vida de más de un centenar de personas y ocasionado heridas a más de trescientos. Sin abandonar las políticas encaminadas a proteger la seguridad de los ciudadanos y la firme voluntad de erradicar ese brote de podedumbre que es la MINORÍA disgregada del Islam, que pretende por medio de la lucha armada y amparada en la grandeza de Alá, imponer un modo de vida que ni los propios musulmanes, LA MAYORÍA, comparte, se deberían de implementar vías posibilistas de exploración sin cerrar de antemano todas las puertas. No seamos selectivos y olvidemos que atentados como el de la capital francesa se producen casi a diario en países como Irak, Afganistán, Líbano, Libia, Pakistán o la propia Siria -de donde se deduce partió la orden de matar, si no fue desde Bélgica-, y que esos atentados van dirigidos habitualmente contra ciudadanos que comparten idéntica religión. Tampoco debemos ignorar que los millones de huidos de Siria escapan de su tierra por la guerra, pero también por el aire irrespirable que provoca una MINORÍA de sus compatriotas que pretende imponer la grandeza de la Yihad o Guerra Santa, a una MAYORÍA, incrédula ante la opción de la barbarie, algo incompatible con el Santo Corán.
A lo largo de estos últimos días he leído y escuchado opiniones para todos los gustos en lo que atañe a la forma de actuar contra los criminales, el tratamiento a los refugiados e incluso la forma de proceder con emigrantes originarios de países musulmanes y que llevan tiempo viviendo en países de Europa. La pregunta que todo el mundo se hace es ¿cómo paramos esto? La respuesta no es nada sencilla, ciertamente. Parece haber dos vías encontradas y en las cuales se alinean más del 90 % de los ciudadanos españoles, y una tercera donde se ubica el sector de los indecisos. Obviamente las posiciones divergentes las encabeza por un lado el grupo de compatriotas partidarios de la mano dura y sin miramientos, o sea: expulsión de todos los emigrantes musulmanes, cierre total de mezquitas, intervención militar sobre el terreno sirio, y, por descontado, nada de acoger refugiados. Por contra está la facción de los partidarios de la mano tendida y la comprensión, convencidos estos de que una acción militar sobre el terreno no va a solucionar el problema, ni tampoco la expulsión de los musulmanes, y por supuesto creen en la acogida de refugiados; lo contrario, suponen, sería agravar aún mas el escenario actual de terror, en un mundo, no lo olvidemos, globalizado.
El grupo más reducido de los no alineados comparte algo del diagnóstico de los alineados en ambas facciones, de manera que estaría conforme con no acoger a refugiados procedentes de Siria, pero no vería con buenos ojos una intervención militar sobre el terreno, recordando que la intervención militar en países como Afganistán, Libia o Siria, además de dejar un reguero de muertos, miles de civiles inocentes, ha creado pueblos desgobernados, o estados fallidos, algo que muy fácilmente podría ocurrir en Siria. Y que desde el año 2001 -atentado de las Torres Gemelas-, el terrorismo yihadista ha tenido un crecimiento exponencial.
Evidentemente, cuando ocurre algo tan dramático como es el asesinato gratuito de cientos de personas en una ciudad tan cercana como París, lo primero que hacemos es seguir las indicaciones del corazón, de manera que impulsados por las vísceras, el ojo por ojo, no pensamos en algo distinto a la venganza, y si puede ser con saña y el mayor de los odios, mejor. Sin embargo, hay otra opción mejor, la de reflexionar fríamente con la cabeza antes de actuar. Me acuerdo ahora de un reconocido militar español, creo que era coronel, haciendo una manifestación en la que llegaba a valorar el beneficio de un bombardeo sobre la localidad donde supuestamente se escondía un comando de ETA tras haberse cargado a varios guardias civiles en la época más sangrienta de la banda durante el mandato del sr. Suárez. ¿Se imaginan lo que hubiera ocurrido de habérsele hecho caso? Por otra parte, creer que los refugiados e inmigrantes pueden traer consigo al mismo Demonio y con él el aumento del terror, es cuando menos una temeridad, pues según opinan los entendidos, quienes atentan no suelen viajar a pie o a bordo de una patera, muy al contrario lo hacen habitualmente por vía aérea.
Generalizar es frecuente cuando se trata de simplificar un problema, y eso es algo que en nada ayuda a su resolución. Los terroristas que vienen actuando en Europa no son unos mindundis, unos pobres muertos de hambre -para perpetrar un atentado de la dimensión del de París se necesitan medios económicos y logísticos-, acaso sí sean unos pobres incultos atraídos por un mensaje radical que finalmente los vuelve fanáticos y odiosos, pero nunca hambrientos que se alojan en campos de refugiados, de acogida o simplemente se tiran a la calle. En opinión de los entendidos, el EI genera al año 2.000 millones de $. Con ese dinero reclutan a niños y hombres forzosos, a mercenarios, pagan el adiestro de los futuros combatientes, el mantenimiento de campos de entreno, financian células informativas y compran las armas en el mercado negro, etc. Tal vez es ahí donde se debe actuar, en sus vías de financiación.
Yo, claramente, me estoy decantando por el lado del entendimiento, la concordia y el multilateralismo. Además, no me perdonaría jamás renegar de personas musulmanas con las que he trabajado y trabajo debido a mi profesión. Puedo decir que, como ocurre en España, en Francia, en Siria o en Tombuctú, hay personas, buenas y otras no tanto, y en donde yo trabajo no ocurre algo distinto.
sábado, 7 de noviembre de 2015
La deriva catalanista
Vaya por delante que lo que está a punto de ocurrir el próximo lunes día 9 en el Parlament, es decir: la aprobación de declaración para crear el Estado de Cataluña, no ocurriría si la CUP, el partido liderado por Antonio Baños, hubiera sido consecuente con las declaraciones hechas por algunos de sus dirigentes nada más concluir la jornada electoral del 27 de septiembre, o sea: algo parecido al fracaso, ya que los ciudadanos no habían legitimado el camino del independentismo a tenor de que un 52% de los votantes no habían optado por las formaciones que abogan por el camino de la ruptura. Así que a la ilegalidad de una declaración unilateral de desconexión con el resto de España se añade el uso torticero y más dramático aún de hacer creer a la ciudadanía catalana que al tener la mayoría de escaños -caprichos de la ley D'Hondt-, no así el de votos, en torno al 48%, son ellos el instrumento catalizador para amalgamar al pueblo catalán en una novedosa realidad identitaria. Desde luego suena a divorcio del estado español, pero a mí me parece más dramática la escisión que se puede crear en la propia Cataluña.
Claro que nada de todo esto estaría ocurriendo si hubiera imperado el sentido común desde el principio entre los políticos que rigen nuestros destinos, aquí y allá. Una crisis, y más de carácter territorial e identitario, no surge por generación espontánea, pues se va larvando con el paso del tiempo. En mi modesta opinión hay un desconocimiento generalizado de la realidad catalana, como ocurre con la vasca. Mirar para otro lado porque no se entienden algunas posiciones que divergen con una conciencia nacional, es ir levantando un muro de incomprensiones que no se explica en una nación como España, hecha de territorios diversos y hasta opuestos que no se pueden ni deben uniformar. Craso error es creer en una España única.
En 2004 se comienza a tramitar el nuevo estatuto catalán, como por otra parte se estaba haciendo con los de otras autonomías. En 2006 se aprueba por mayoría en las Cortes Generales, como ocurre posteriormente en el Parlament de Catalunya. Finalmente, el pueblo catalán lo refrenda por amplísima mayoría ese mismo año. Pero ya por entonces, a instancias del sr. Rajoy, el PP se había puesto en marcha para recabar las firmas necesarias que legitimasen su posición en contra del recién estrenado estatuto catalán. Así que ese mismo año presentan el recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal. Lo curioso y lacerante del caso, es que alguno de los 114 artículos recurridos sobre los 223 totales, coincidían con alguno de otros estatutos, como por ejemplo el tramitado en Valencia por el PP regional, sin que el de Levante se recurriese al Constitucional. Éste falló el 28 de junio de 2010 en contra de 14 de los artículos impugnados, entre ellos el del preámbulo del estatuto al decir que "carece de eficacia jurídica el término de Cataluña como nación o realidad nacional de Cataluña". A partir de ahí y tras el bofetón desde Madrid, los partidarios del independentismo toman definitivamente las riendas del proceso.
El daño ya estaba hecho. En lugar de tratar de llegar a acuerdos mediante el diálogo para enfriar el ambiente encrespado, el PP nacional fue echando más leña al fuego, incrementando el tamaño de la hoguera y el crecimiento incesante de independentistas a la vez que aumentaba la animadversión de muchos catalanes hacia el resto de España. Muy al contrario de lo que cabía esperar al llegar al Gobierno, el sr. Rajoy, que tenía los resortes y la legitimidad de su mayoría absoluta para allanar la brecha, optó por su papel favorito, es decir, el de esperar sin mover un dedo hasta que ¿escampa la lluvia?
Bien es cierto que para que el lamentable espectáculo se llevara a cabo se necesitaba la colaboración indispensable de un político tan particular como el sr. Mas y su partido CDC, formación lastrada por la corrupción que se prolonga a lo largo de más de 20 años con su financiación ilegal a través de las famosas mordidas del 3% a cambio de la concesión de obra pública a a las empresas corrompidas. Me atrevo a pensar (tal vez solo sea una ocurrencia) que el President no se hubiera echado en manos del resto de partidos independentistas, de izquierdas casi todos, de no estar atosigado por la indigestión de corruptelas que le persigue, ni por la política económica y social que tiene a su comunidad al borde del colapso. Mientras se habla de independentismo y de la identidad catalana, se hace abstracción de asuntos como el de la vida presente de sus representados o el escándalo que supone que el sr. Pujol fuera el cerebro de una familia presuntamente organizada para delinquir.
No nos engañemos. Al sr. Mas le viene de perlas esta disputa a cuenta de lo que debe de ser Cataluña a partir del lunes. Y al sr. Rajoy le viene como anillo al dedo el desafío catalán, ya que ahora se ha puesto el traje de hombre de estado "mientras yo sea el presidente Cataluña seguirá siendo española", y para ello ha convocado a los líderes de los principales partidos en la Oposición, algo que no hizo durante 4 años. Eso sí, se resuelva por lo civil o lo militar el conflicto, que no lo olvide el sr. Rajoy, si vuelve a ser reelegido presidente, el tema catalán seguirá existiendo más allá del 20 de diciembre, no entenderlo así sería tirar más piedras contra su propio tejado. Otros 4 años de inacción pueden volverse un terremoto. Hay que dialogar, dialogar y dialogar, y si es preciso, que parece que sí, reformar la Constitución. ¿No se hizo ya en una noche y sin que los españoles nos enteráramos en el momento de la firma del acuerdo?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Las preguntas de la semana
¿Por qué nuestros sesudos políticos -de un color u otro, y lo resalto-, cuando están en la Oposición, tienen la fea costumbre de poner rep...
-
Uno de los problemas más acuciante pendiente de resolución es el de la Justicia. España es uno de los países que más litiga, y por ello...
-
Una de las virtudes indispensable que debe adornar a cualquier político es la credibilidad. Si el gobernante o dirigente de marras ha per...
-
España es como Alicia en el país de las maravillas. creen algunos. Se pretende hacer todo cuanto haga falta para conseguir el Poder sin...
































