Todos somos entes políticos. Nuestras acciones tienen cierta carga ideológica aunque no reparemos en ello. Los políticos deben de preservar el bien común y corregir en lo posible las tendencias contrarias, y sus representados tenemos la obligación de velar, de vigilar siempre sus decisiones, sobre todo aquellas que vulneran la cohesión de la sociedad. Nadie es apolítico, otra cosa bien distinta es no participar activamente en política. Conviene tener los ojos bien abiertos.
jueves, 23 de febrero de 2017
A Dios rogando...
La Comisión Europea no deja de afearnos nuestra incapacidad para reducir la deuda pública que se mantiene en niveles inasumibles, muy capaces de dar al traste con la recuperación económica ante cualquier adversidad. No obstante, parece mostrar ceguera al no percatarse de que, justamente la Reforma Laboral -aún reclama más reformas para flexibilizar un poco más el mercado laboral- fomenta la contratación en precario, con bajos salarios que vienen a añadirse a la estacionalidad endémica de muchos sectores productivos, ahondando así en la economía sumergida que no cotiza a la Seguridad Social; favoreciendo, esta, y los bajos salarios que si cotizan, las escasas expectativas de poder cubrir las necesidades mínimas con decoro: sanidad, educación, dependencia y pensiones. A España se le ha marcado el camino para ser competitivos y salvar la macroeconomía, y el camino es el de reducir los costes laborales para facilitar la exportación (un poco al estilo chino pero bajo el paraguas de la UE), sin ningún valor añadido. Por tanto, será complicadísimo bajar la deuda nacional y mantener sostenible el régimen de pensiones.
martes, 14 de febrero de 2017
Otra vez
Si tratáramos de buscar el papel más idóneo en una película para el presidente Trump, creo que habría casi unanimidad reservándole el de pistolero más rápido del viejo Oeste. Pido perdón a quienes se puedan sentir ofendidos si me he excedido en el sarcasmo, pero el personaje me supera y prefiero dejar a un lado la decena de calificativos que adornan su quehacer diario y describirlo de un brochazo, o mejor decir, pincelada, que queda más fino.
Todavía no lleva un mes en el cargo y empieza a poner patas arriba todo el engranaje de la nación más poderosa del Planeta, una nación de naciones (o si se prefiere estados) que durante muchos años ha sido referente de las democracias occidentales y espacio inmenso de oportunidades donde han convivido, con mayor o menor armonía, anglosajones, afroamericanos, latinos, aborígenes, asiáticos o irlandeses.
Nada más tomar posesión del cargo firmó la derogación del Obamacare sanitario. Después se han ido precipitando los acontecimientos: próxima construcción del muro fronterizo con México, la prohibición para entrar en USA de nativos procedentes de 7 países islámicos (curiosamente no estaban vetados los de Arabia Saudí), constantes enfrentamientos con el estamento judicial y la amenaza de cambiar las leyes para aminorar la autoridad del tercer poder, vetos y encontronazos permanentes con la prensa, desencuentros con un amplio sector femenino, indisimulados enfrentamientos verbales con presidentes o primeros ministros de otras naciones, como el de Australia. En la vorágine de su papel presidencial, y que tal vez haya pasado desapercibido para la ciudadanía por otros asuntos más llamativos, siendo de una trascendencia suprema -ojalá me equivoque-, son los primeros pasos en la enésima desregulación del sistema financiero, como hicieran antes y en parte, algunos presidentes en el primer tercio del siglo XX, contribuyendo al Crac del 29; o Ronald Reagan durante su mandato 1980-88, secundado en menor medida por Bill Clinton; y más tarde y de manera desbocada por George Bush tras el ataque del 11S, con el desenlace de una crisis financiera sin precedentes. No es extraordinario que la bolsa de Wall Street haya aplaudido las plusvalías catapultada por las subidas de los bancos, entusiasmados con la perspectiva de volver a hacer casi cuanto quieran sin que nadie le toque las narices.
Siendo todo de pronóstico reservado, y ya se verá si con consecuencias funestas para la renqueante economía europea, lo que más debiera de atemorizarnos es una nueva espiral de guerras. Una de las principales industrias de USA es la armamentística. Desde la perspectiva del lucro y el desarrollo militar, al País puede convenirle un nuevo estado de beligerancia. Yo espero y deseo que esto no sea así. De triste recuerdo y consecuencias que aùn hoy pagamos, son las intervenciones en Afganistán y particularmente en Irak. Pero el Comandante en Jefe de las fuerzas armadas es el señor Donald Trump, y su carácter irascible -perdón por reiterarme-, así que yo no descarto que la chispa se encienda a resultas del lanzamiento de un misil en Irán, una prueba nuclear subterránea en Corea del Norte o unas maniobras militares rusas cerca del estrecho de Bering (esto es más hipotético, pero en ocasiones conviene distender el ambiente), o cualquier otro atisbo de testiculina desbocada, que puede encender la mecha, la excusa perfecta para dar nueva carta de naturaleza a los fanáticos que se reagrupan y sobreviven como nadie en medio del caos.
De momento el presidente Trump le ha pedido al nuestro, que doble el presupuesto de defensa, pasando de los casi 8.000 millones de € actuales a los 16.000. Supongo que nuestro presidente le habrá advertido que la UE nos marca de cerca sin que podamos sobrepasar el déficit, y que tiene millones de compatriotas que lo están pasando mal, esperando ayuda como agua de mayo. Pero eso es harina de otro costal. La conclusión es que el sr. Trump va avanzando a los aliados europeos sus intenciones de rebajar su aportación a la OTAN, y no para ahorrar, por el contrario su propósito es incrementar sustancialmente el presupuesto en defensa ¿para qué será entonces?
Confiemos en que no haya más duelos a muerte, otra vez no, por favor, pero si termina habiéndolos, solo nos quedará por descubrir quién será el más rápido en desenfundar, ¿acaso el sr. Trump?
viernes, 3 de febrero de 2017
La carcoma, el miedo...
(3 de febrero de 2017)
Decía Antonio Escohotado que "el conformismo es la forma moderna del pesimismo"; si bien, algunos años antes de Jesucristo, el mismo Cicerón decía: "la costumbre de decir sí me parece peligrosa y resbaladiza". Frases del tenor de "el hábito hace al monje", "el hombre es un animal de costumbres" o "hay que conformarse con lo que venga", me parecen a mí incompatibles con la condición de seres humanos libres que asumimos desde nuestro nacimiento. El conformismo va en contra del afán de superación, alienta las injusticias y colabora definitivamente en el amodorramiento, primero de la sociedad, y a continuación de las naciones.
Cuando optamos por el silencio en lugar del compromiso, decidimos decir sí a todo y tragamos con carros y carretas, no hacemos otra cosa que afianzar la perpetuación y la capacidad de influencia por parte de personas que no se lo merecen y hasta pueden resultar nocivas, -sean políticos, famosos, empresarios o de cualquier otra condición- en el poder, en el mundo de la televisión, del dinero o de cualquier otra índole.
El conformismo ya está aquí y destruye como la carcoma. Nos conformamos con lo que tenemos. Por ejemplo con nuestro planeta, condenado a la muerte si no se remedia antes, por el poder depredador y contaminante de las empresas petroleras, capaces de influir hasta el extremo de arrinconar a las energías renovables, aunque todos terminemos sucumbiendo al cáncer. Admitimos con naturalidad los paraísos fiscales como algo inevitable, aunque quienes se aprovechan estén hurtándonos una buena parte del porvenir. Y nos conformamos con tener un país de personas mayores, cada vez con menos población, en el cual los jóvenes lo tienen muy difícil para emanciparse o formar una familia, entre otras cosas porque la reforma laboral de 2012 los condena a la incertidumbre y en muchos casos al ostracismo. Asumimos que España tenga más de 14 millones de ciudadanos en riesgo de exclusión social, o que 3 millones de niños no tengan suficiente alimento para llevarse a la boca, aceptando sin más que España sea el segundo país de Europa donde más ha crecido la desigualdad. Y apenas clamamos ante injusticias como la de Madrid, donde se comerció con viviendas de protección oficial para venderlas a un fondo buitre, o que en Castilla La Mancha, no hace tantos años, la presidenta de entonces estuviera dispuesta a vender dos hospitales para pagar la deuda de la Comunidad. Incluso que ni nos inmutemos ante la cicatería del gobierno central para financiar el fármaco Sovaldi a los afectados por la hepatitis C. Ya ni siquiera hacemos caso a las puertas giratorias que siguen tan bien engrasadas desde hace años, sin llamarnos la atención el último beneficiario, el ex director de la Guardia Civil y mucho antes jardinero, el sr. Fernández de Mesa. Tampoco nos importa gran cosa el feo asunto de

la corrupción campando a sus anchas, carcomiendo poco a poco la credibilidad de las instituciones, incluida la Corona (todos son iguales, solemos decir), así que volvemos a votar (incluso muchos admiten que con la nariz tapada) a los mismos corruptos o a quienes la han consentido, de manera que poco importan unos SMSs vergonzantes de un presidente, los millones del fraude de los ERES, la corrupción sistemática en Valencia, Madrid o Cataluña, o las campañas electorales financiadas con dinero negro o dopadas, que se diría en deporte; y es porque el miedo está ahí, nos atenaza; el miedo es libre. Tenemos pavor al cambio, cuando lo más saludable es que las corruptelas se depuren en la oposición, como está ocurriendo en Valencia, algo que difícilmente, al menos en lo que atañe al esclarecimiento completo de los hechos delictivos, va a ocurrir en Andalucía, Madrid, Cataluña y por supuesto, a nivel nacional (no podemos olvidar que España, o "la Marca España", que dicen desde el Ejecutivo, se situó en enero de 2017 en su peor resultado histórico en cuanto a corrupción, ocupando el puesto 21 entre 32 países de Europa, justo por detrás de Eslovenia y Lituania, y en el 41 a nivel global, quedando situada entre Costa Rica y Brunei), ya que la capacidad para mover los resortes desde el poder se multiplican, teniendo opción de esconder y/o destruir pruebas).
Nos conformamos con cuanto de malo y trágico les sucede a los refugiados que huyen de sus países, algo que haríamos nosotros de vivir en España si las condiciones fueran parecidas a las suyas. Asumimos sin rechistar que el mercado laboral es el que es; o el cumplimiento del déficit anual para preservar la macroeconomía y nuestra moneda única, a pesar del sufrimiento de los ciudadanos del Sur. Ni siquiera se nos ocurre la posibilidad de debatir en cuanto a un cambio sustancial del modelo productivo, si queremos que España se embarque al fin en una economía diversa y sostenible en el tiempo, de donde se destierren al fin las palabras estacionalidad y precario, buscando en todo momento el valor añadido.
Vivir en el conformismo me parece a mí la forma más perfecta de empobrecimiento. Si no nos atrevemos, habremos contribuido de manera definitiva al anquilosamiento de la actual sociedad. Vivir atenazados por la parálisis, sin duda favorecerá el resurgir de la intransigencia y quién sabe -espero que no- de los autoritarismos disfrazados de populistas. Aunque ahí está el vencedor sr. Trump para desmentirme, y quién sabe si la sra. Le Pen en Francia, o la extrema derecha en Alemania para más adelante, cuando se celebren elecciones en esos países.
lunes, 23 de enero de 2017
La lenta agonía de la Socialdemocracia
Hay dos cosas que el sr. Rajoy en una de las últimas sesiones de su investidura, les espetó sin brusquedad a los socialistas, y que son ¡verdades como puños! La primera que España tiene compromisos (económicos) ineludibles con Europa, y la segunda, y más sangrante para los auténticos socialistas, la de que sintiéndolo mucho, los populares y ellos se parecen mucho más de lo que la "izquierda democrática y constitucional" piensa. Una bofetada en todo el ego cuando se traiciona la identidad.
El pasado 1 de octubre, de manera abrupta y poco edificante, se ponía fin al mandato del sr. Sánchez al frente de la secretaría general de los socialistas españoles. Aunque a primera vista el bochornoso espectáculo pudiera reflejar únicamente las luchas particulares por hacerse con el poder -que las había, hay y habrá, obviamente-, tras la lucha sin cuartel y a viva voz, se soterra la disputa o rearme ideológico que en la Socialdemocracia se ha ido desdibujando lentamente desde comienzos de los 80 del pasado siglo, y con acelerón al iniciarse el nuevo milenio (era Bush tras el 11M). Y para muestra, ahí están el presidente Hollande, o su lagarteniente Manuel Valls en Francia, ejemplos sintomáticos de cómo a través de un supuesto socialismo, se pueden hacer políticas económicas de corte liberal o proeuropeo (ver reforma laboral, o la tan cacareada subida de impuestos a las grandes fortunas que finalmente no se abordó). En román paladino eso se llama traicionar los ideales de quien sí se siente socialista a jornada completa, y una derrota contundente a manos de la derecha y/o la extrema derecha (eso queda por dilucidar) en los próximos comicios del país galo, y con ello de un nuevo descrédito para quienes aún creen en su utilidad; algo que se va a repetir en Alemania, donde la gran coalición, ese maridaje entre liberales y socialdemócratas de tercera vía, pasará factura a estos últimos.
El gran momento de la Socialdemocracia empieza al finalizar la Segunda Guerra Mundial, prolongándose durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX. Abandona cualquier atadura con el Marxismo (el PSOE no rompe hasta los años 70), asume el libre mercado y la propiedad privada, empeñándose en la reconstrucción de Europa tras el drama de la guerra, poniendo en práctica sus señas de identidad: libertad, justicia, igualdad y progreso. Figuras esenciales en el Viejo Continente, como Brandt en la RFA, Palme en Suecia, el controvertido Mitterrand (conservador en sus años mozos) en Francia, o incluso el sr. González de la primera época en España (1982-1989), tienen su razón de ser a partir de un socialismo democrático en el que el ciudadano es la prioridad. Con luces y sombras, como ocurre con cualquier mandatario, se mantienen fieles a su ideario, así que los votantes les dan su confianza, a veces en dos o incluso tres elecciones consecutivas. Pero el tiempo de vino y rosas llegaría a su fin.
Los mandatos de Thatcher en UK y de Reagan en USA al inicio de los 80, suponen un cambio drástico en la forma de entender la política y una revisión a fondo del liberalismo, algo que cala en el resto de países democráticos, y seguramente influyó decisoriamente en la arquitectura a seguir para la construcción de lo que hoy conocemos como UE, por la aquiescencia de los socialistas con los conservadores. A partir de entonces y con todos los matices que se quiera, los socialistas europeos giran hacia la moda imperante, asimiento parte de los postulados de la nueva política económica, o sea: desregulación del mercado, adelgazamiento del Estado, avance de la economía financiera fuera del control de los organismos estatales, el ostracismo, o si se prefiere ninguneo de las fuerzas sindicales hasta domesticarlas, y situar al ciudadano en un segundo plano, porque "el liberalismo económico" (el otro, el del ser humano, es una entelequia en manos de los conservadores), permite a través de su extrema libertad, prosperar a cualquier individuo, dejando en la cuneta, eso sí, a quien no sea capaz de hacerlo por sí mismo, de ahí que se pretenda hacer al Estado algo así como un ente ajeno y chiquitín. Obnubilados tal vez por el éxito arrollador de la dama de hierro y el antiguo actor, creyendo en la inocuidad de los nuevos postulados imperantes, socialistas de nuevo cuño como Tony Blair y más tarde Gordon Brown en UK, Gerhard Schöeder en Alemania, el italiano Matteo Renzi, aunque se trate más bien
de un político de centro; o el Sr. Rodríguez Zapatero en España, se acogen a lo que se ha venido en llamar tercera vía, un socialismo light que abraza sin el mínimo rubor las máximas del pensamiento económico neoliberal. Sin, es cierto, que jamás dejen completamente de lado la problemática social, aunque dando la de cal y la de arena a partes iguales. Un claro ejemplo de ello es el mandato del leonés, llevando a la práctica idénticas políticas económicas que su predecesor el Sr. Aznar, incluso yendo más allá al bajar el impuesto de sociedades -no es extraño que hoy las grandes empresas paguen menos impuestos por sus beneficios que un ciudadano de clase media por su IRPF-, dar continuidad a la burbuja inmobiliaria sin plantear al menos un debate alternativo en torno al imprescindible cambio de modelo productivo si no queremos que España se convierta en una nación de supervivientes, particularmente de aquellos que pertenecen a las generaciones más jóvenes, acometer una nueva reforma laboral infumable (aunque nada que ver su agresividad con la de febrero-2012), mantener y ahondar en la liberalización del sector eléctrico acometida por Aznar en 1997, con las consecuencias funestas que todos conocemos ahora; permitir las subidas de comisiones por parte de las entidades financieras, la creación de las preferentes, o la utilización de los fondos de sus clientes para especular, lo que es lo mismo: descontrol, desregulación o mirar para otro lado en asuntos bancarios. Y ahí queda la escasa sensibilidad para abordar el terrible drama de los desahucios, el beneplácito con los pudientes para "refugiarse" en las SICAVS, los indultos a personajes como el banquero Sr. Alfredo Sanz, o el nulo interés para poner coto al refugio de las puertas giratorias, sin olvidar que empujados por la UE fueron ellos, en connivencia con el PP, quienes modificaron casi en secreto el artículo 135 de la Constitución para dar razón de ser a los recortes. Aunque a cambio de tanta liberalidad con el establishment y/o los mercados financieros, el señor Zapatero sí se acordó de legalizar a más de un millón de emigrantes ilegales trabajando en negro (lo que hizo incrementar sustancialmente los ingresos de IRPF e IVA, y la caja de la Seguridad Social), subir el salario mínimo de los poco más de 400 a los más de 600 € en siete años largos, elevar las pensiones de manera significativa, o implantar la Ley de Dependencia, y en general de redistribuir los ingresos para mantener una cierta cohesión social. Claro que el abundante dinero recaudado vía impuestos, venía determinado por la distorsión positiva y transitoria que producía el boom inmobiliario, algo que no iba a durar toda la vida y que nadie quiso asumir. Así que, cuando se produce el mimetismo de una manera tan acusada en el negocio de la economía, si bien es cierto que con matices, los votantes de izquierda (habitualmente suelen ser muy exigentes) prefieren abstenerse o votar a partidos más escorados a la izquierda -no es extraño el nacimiento de Podemos para ocupar un espacio ideológico amplio, espacio descuidado por los socialistas, lo cual demuestra que un número importante de ciudadanos demanda verdaderas políticas de izquierda-, y los de centroderecha, menos proclives a la abstención, votan a los suyos. Además, ¿no elegirá si uno tuviera la oportunidad, de quedarse con Las Meninas antes que con su copia? La política económica de corte liberal, quien mejor la va a ejecutar, sin dudarlo, son los partidos que se mueven en su entorno ideológico, haciendo suyos los postulados del FMI, de la OCDE o de ese club elitista conocido como Foro de Davos.
El socialismo europeo del nuevo milenio cogobierna con los populares europeos, contribuyendo de manera vergonzante a convencer a los ciudadanos de que otra política económica es imposible, así que no es raro que hayan perdido consecutivamente las elecciones europeas de 1999, 2004, 2009 y 2014, y seguramente sean derrotados una vez más en las de 2019. El drama de la Socialdemocracia es que si alcanza el gobierno, de inmediato asume los requerimientos de los mercados -hoy son quienes realmente gobiernan en detrimento de la ciudadanía, desamparada por sus representantes- y mantiene, salvo pequeños matices, las políticas que satisfacen a la derecha, admitiendo el celebrado TINA (There is not alternative) acuñado en su momento por Thatcher en UK. Lo triste es que se hurta la oportunidad de elección y lo sano que es la alternancia de fuerzas, transmitiendo el mensaje de que no hay posibilidad de relevo, pues prefiere ser comparsa en Bruselas y tocar algo de poder, a plantear con atrevimiento y seriamente la confrontación a través de un rearme ideológico que les devuelva a posicionamientos donde lo social y lo obrero sean preponderantes, donde al individuo se le vuelva a poner en la cúspide. Cuando la Socialdemocracia hace dejación de sus obligaciones -puede parecer un contrasentido-, no hace otra cosa que favorecer el crecimiento de los populismos, los cuales, si terminan imponiéndose, pueden dar al traste con la UE. Una vez que a los ciudadanos afectados/desencantados por la terrible crisis que dura casi 10 años, ni les gusta la política de los conservadores, ni encuentran respuesta en la antaño cercana y sensible Socialdemocracia, pues navegan en la misma barca que aquellos, es hasta razonable que busquen remedio en fuerzas políticas que reivindican soluciones contundentes desde la Ultraderecha.
La mayor decepción de la Socialdemocracia ha sido su incapacidad absoluta para adaptarse al fenómeno de la globalización, la crisis industrial, el auge de la robótica, el cambio climático, las nuevas tecnologías o la crisis de los refugiados, renunciando a una visión auténtica desde la izquierda democrática para admitir sin complejos y hacer suyas las políticas diseñadas por la derecha económica, que admite con naturalidad las desigualdades crecientes, y que crezca año a año el número de millonarios pero también el de los pobres, o que todos los acuerdos sobre freno al cambio climático se vuelvan papeles mojados cuando se da prioridad a las empresas para que contaminen cómo, cuándo y dónde les plazca; sin olvidar problemas terribles como son el del envejecimiento/despoblación y la incapacidad de generar suficientes ingresos para pagar las pensiones (al menos en España, por su modelo productivo de temporalidad/estacionalidad difícil de mantener en el tiempo y expuesto a cualquier eventualidad, como una repentina caída del sector turístico).
La Socialdemocracia tiene la alternativa de volver a sus raíces adaptándose a un tiempo a los cambios acelerados de este milenio, o por el contrario asumir el cómodo papel de comparsa. Si opta por la primera, será una opción difícil y llena de penalidades, pero seguramente en el largo plazo tendrá su recompensa. Si elige la segunda, tal vez siga tocando poder, pero en algún momento terminará convirtiéndose en una fuerza residual, como lo es hoy el PASOK griego. En sus manos está el afear las manifestaciones irreprochables de nuestro presidente o por el contrario aceptarlas sin más. Del grado de proximidad, unión y compromiso con la ciudadanía dependerá un giro en las políticas económicas de la UE, como también el dejarse de parecer de una vez por todas a sus socios del centro-derecha. Lo contrario será apenas un grato recuerdo del pasado y de quienes pusieron en marcha y en mayor medida el estado de bienestar. Y no importa tanto (que también) quiénes sean los nuevos líderes de la izquierda sino qué políticas se vayan a llevar a cabo.
jueves, 12 de enero de 2017
Llueve sobre mojado
A tenor de cómo se siguen desarrollando los acontecimientos, no cabe ninguna duda de que el PP, y/o tal vez el sr. Rajoy, siguen sin entender lo que supone la responsabilidad política y sus consecuencias. Hace casi 14 años, en 2003, tenía lugar el desgraciado accidente del Yak-42 en el que perdieron la vida 62 militares españoles en suelo turco cuando regresaban a Zaragoza desde Afganistán. El Consejo de Estado acaba de sacar a la luz su informe al respecto, y las conclusiones pasan por responsabilizar al ministerio de Defensa de la desgracia. El Consejo de Estado no valora las responsabilidades penales o civiles, no le competen, pero sí lo hace de manera concluyente para señalar políticamente al sr. Trillo, el entonces titular del Ministerio. Siendo esto así, y por decencia, además de respeto a los familiares de las víctimas de aquel accidente, al sr. Trillo no se le debería de premiar con ningún cargo político de importancia una vez cese como embajador en Londres. Que la justicia no lo haya condenado, como tampoco llegó a condenar a la sra. Mato (de momento), al sr. Fernández Díaz o a la desaparecida sra. Barberá, no lo exime de sus obligaciones políticas. Y es aquí donde el PP no sabe diferenciar entre unas responsabilidades y otras, de manera que sus más altos cargos entienden que mientras no hay condena judicial no hay responsabilidad política, o eso dan a entender.
El actual Vicesecretario General de organización del PP, el zamorano Martínez Maíllo, bromeaba diciendo al respecto de la ubicación futura del sr. Trillo si no deberían de exiliarlo o algo parecido. Pues no, no se trata de algo tan drástico, se trata simplemente de que no ocupe ningún cargo de relevancia (paradojas de la vida aspira a ocupar plaza en el Consejo de Estado que acaba de señalarlo), que se vaya a su casa y punto. Pero no habrá espacio para la decencia, porque su amigo el sr. Rajoy (nuestro presidente desconocía la resolución del Consejo de Estado) no ayudará a que a su excompañero de gabinete se le deje a la intemperie, permitiendo que tome posesión como uno más de los consejeros de Estado, pues esa y no otra es su pretensión.
Lo de la sra. De Cospedal, anunciando a los familiares de las víctimas su intención de profundizar en lo relativo al contrato del avión y la póliza -bienvenida sea una mirada más humana después de casi 14 años de ninguneo a las víctimas-, es un cambio radical y deja en entredicho al sr. Trillo, aunque me temo que se quede en un brindis al sol, más cuando ha anunciado su intención de rescatarlos (contrato y póliza) por tierra, mar y aire, ¿Cuando apela a su rescate, no es posible que ambos se hayan hecho desaparecer?, vamos, digo yo.
martes, 10 de enero de 2017
A buenas horas mangas verdes
Ayer día 9, en una conferencia junto a 80 empresarios valencianos, el expresidente Aznar, desvinculado de toda atadura a su antiguo partido (recientemente renunció a su cargo honorífico como presidente de honor del PP), parece sentirse libre al fin para opinar sin ambages en cuanto a las políticas llevadas a cabo por el actual ejecutivo. Así que sin complejos y con esa forma suya, tan distante, de plantear las ideas, teorizaba sobre las maldades a la hora de implementar las políticas dinerarias, planteando una enmienda a la totalidad por "la errónea política económica" que tan ardorosamente ha llevado y lleva a la práctica su heredero, el sr. Rajoy. A nuestro expresidente no le faltan argumentos (es mi opinión y por tanto subjetiva, si bien coincide con la de otros muchos teóricos de la economía), a la hora de criticar la subida de impuestos -y de tasas universitarias, recortes sanitarios, educativos o de dependencia, añado yo-, el descontrol del gasto público (déficit galopante), o que se pretenda financiar el déficit de la Seguridad Social con emisión de deuda pública. Además alerta de la posibilidad real de empeoramiento de la coyuntura actual si subiera el precio del petróleo, los tipos de interés o se disparara la inflación. Pero a nuestro expresidente se le olvida un detalle capital, y que obliga a llevar a la práctica este tipo de política del cual reniega ahora: somos uno de los socios del euro.
Las crisis, las guerras, y los acontecimientos en general no ocurren porque sí, como nos viene demostrando la Historia a lo largo de los años, sino que tienen su ligazón. En 1992, con los acuerdos de Maastricht, se ponía en marcha en Europa una de sus unidades fundamentales: la monetaria. En 1998, el sr. Aznar y su gurú económico, el sr. Rato, abordaban una de las reformas capitales y que tantos quebraderos de cabeza nos ha traído después: la reforma del suelo. A partir de su aprobación cualquier terreno era susceptible de urbanizar a excepción del protegido. El boom inmobiliario vino a hacer las funciones del modelo productivo del cual ha carecido y carece España -o cuando menos es manifiestamente mejorable-, y con ello se crearon miles y miles de puestos de trabajo, eso sí, a costa de la deuda privada de muchas familias que recibían créditos a espuertas de los bancos nacionales vía bancos europeos, fundamentalmente alemanes, para casas, muebles, electrodomésticos, coches, viajes, negocios, etc. -chocante que las autoridades financieras del Norte no se percataran del excesivo endeudamiento de los pobres países del Sur-, además de que la burbuja como cualquier otra, tenía fecha de caducidad, era una política insostenible en el tiempo. En 2002, el tándem Aznar-Rato nos metió de socios en el elitista club del euro, una moneda diseñada para tiempos de bonanza, pero que jamás se pensó al crearla en sus efectos devastadores cuando llegaran las vacas flacas (así opinan muchos de los teóricos de la economía); no obstante, se convirtió en uno de los factores que permitió el crecimiento exponencial de los créditos concedidos al asentarse la moneda sobre bajos tipos de interés, nada comparables al de la peseta. De manera que a estas alturas de la película, el sr. Aznar debería de saber que siendo socios de un club tan selecto como el de la moneda única, toda la política de los dineros nos viene impuesta desde Bruselas, porque a las autoridades del Norte les importa un comino cómo subsistan sus ciudadanos y mucho menos si su implementación genera desigualdades brutales; a quienes mandan, lo único que les da quebraderos de cabeza es la macroeconomía que se cimenta en torno a la supervivencia del euro. Que las naciones con dificultades económicas como España y otras del Sur subsistan a partir de una economía de guerra y se resquebraje su cohesión social, les trae al pairo. Es lo malo que tiene uniformar a naciones con distintas economías en torno a una moneda única, pero de esto el sr. Aznar no va a decir ni pío, sería como admitir la contradicción.
martes, 29 de noviembre de 2016
Presupuestos, otra engañifa
Yo no acabo de salir del asombro. A veces pienso si no soy algo torpe para asimilar cuanto dice nuestra clase dirigente. Y es que tras asistir durante meses al desastre o tragedia en ciernes de no presentarse al inicio de octubre los Presupuestos Generales del Estado, tras apremiar a la Oposición para acordar el techo de gasto y comprometerse en la aprobación de aquellos, son nuestros propios gobernantes quienes prefieren tomárselo con calma, pues ya no hay prisa una vez la UE ha renunciado a la multa por incumplir -como cada año- el déficit y/o a congelar los fondos estructurales.
Desde hace algunos días nuestro presidente nos anuncia con entusiasmo que el próximo semestre, allá por junio-17, España habrá alcanzado el nivel de producción previo a la crisis. Suponiendo que esto fuera cierto, al sr. Rajoy le convendría decir toda la verdad, es decir: que ese termómetro se sustenta fundamentalmente en la competitividad de la economía facilitada con la bajada sustancial de los salarios; salvando las distancias, claro está, algo parecido a la productividad china. No obstante voy a darle el beneficio de la duda atendiendo a los asertos de los últimos meses, también asumidos por sus ministros económicos.
Este año se estima cierre con un crecimiento del PIB del 3,2%. El año próximo lo hará como mínimo al 2,3%. El sr. Rajoy dijo que con este crecimiento (conviene recordar que a la aprobación de la Reforma Laboral de 02-2012 se nos explicó que a partir de un 1,5% de crecimiento se conseguiría empleo, y de calidad) no haría falta ni subir impuestos ni más recortes. A tal fin y para ajustar los 5.500 millones € a instancias de la UE, el Ministerio de Hacienda aprobó en septiembre pasado el adelanto del pago fraccionado del impuesto de sociedades para mantener la liquidez, algo que sirve para capear el temporal pero que no soluciona el problema del siguiente ejercicio, salvo que los ingresos por impuestos aumentasen de forma significativa. Pues bien, resulta que ahora el gobierno se sincera y propone una reducción del techo de gasto de 5.000 millones de €, sin descartar una subida de impuestos indirectos. Vamos a ver. Un país que crece por encima del 3%, desde 2014, con creación de empleo (su naturaleza y condiciones es otro cantar) en torno a los 450.000 puestos anuales, que está a punto de alcanzar el nivel de producción previo a la crisis, y con emigración (no a los niveles de la postguerra, faltaría más) lenta pero constante, lo cual mejora el porcentaje de población activa, no necesitaría gastar 5.000 millones menos en 2017 que en el presente.
Tras esta contradicción evidente que parece desmentir los aires triunfalistas del actual gobierno, cualquiera puede sacar sus conclusiones, admitiendo que transitamos por los complejos y procelosos mares de la economía, así que:
1º No es descabellado pensar que las huestes de Bruselas, a cambio del indulto, hayan impuesto a España la obligación de recortar 5.000 millones de € adicionales (el agujero estimado al inicio, antes de suavizar el objetivo de déficit de este 2016, rondaba los 10.000). El Gobierno se compromete a ello y el escándalo por el desajuste de esos 10.000, si no son más, queda silenciado ante la opinión pública gracias a esta operación cosmética. O sea, que al déficit previsto para 2017, España o los españoles, pagaremos de tapadillo los 5000 que en su momento nos perdonaron.
2º Ateniéndonos a la capacidad que cualquier institución tiene para hacer uso de la ingeniería financiera, es posible que nuestro gobierno la haya utilizado. ¿Por qué no pensar en la realidad de un déficit ligeramente mayor a lo que dicen los datos oficiales? Tampoco sería la primera vez. Hoy no es complicado, por ejemplo, utilizar a los bancos intervenidos para mover cifras. A tal efecto conviene recordar que el déficit de los últimos años con el PP al frente, no incluye los pagos de intereses por el rescate bancario, algo que sí penalizaba al gobierno anterior, pues este nunca pidió el auxilio a Europa.
A estas alturas de la película puedo asegurar que de los políticos no me sorprende casi nada. Pero no puedo negar mi estupor ante la candidez y ceguera de esta Oposición. ¿Es que nadie es capaz de sacarle los colores al nuevo gobierno? ¿Ninguno de los partidos está capacitado para hacer una oposición constructiva y responsable que desbarate los argumentos engañosos de quienes nos mandan? ¿Es que el PSOE está dispuesto a comulgar con otra nueva falsedad de las huestes del sr. Rajoy? ¿Es que tal vez C's se ha olvidado de la firma rubricada al alimón con el PP para que se frenaran los recortes y se invirtiera en políticas activas de empleo, y todo a cambio de darle estabilidad en su acción de gobierno? ¿Acaso Podemos no sabe desempeñar su labor de oposición sin montar los numeritos y perdiendo las formas? Nunca he visto una ineptitud tal, algo que sin duda propiciará una nueva victoria de los populares en unas hipotéticas elecciones anticipadas, algo no descartado teniendo en cuenta que el sr. Rajoy ya no le hace ascos, a pesar de lo que decía en campaña: <<unas terceras elecciones sería un disparate y un descrédito para España.>>
Ya que los recortes se van a producir, al menos espero que no toquen de nuevo la medula social; otra vuelta de tuerca podría agrandar aún más las desigualdades, resquebrajando un poco más la cohesión de este país llamado España.
jueves, 17 de noviembre de 2016
¡Qué lástima!
Me reafirmo en lo que ya pensaba hace algún tiempo, y es que para nuestra desgracia vivimos representados por la peor clase política de las últimas décadas, algo por otra parte confirmado encuesta a encuesta por el CIS: <<Los políticos en general, los partidos políticos y la política >> son percibidos como el tercer problema más grave por los españoles tras el paro y la corrupción/fraude.
Lo traigo a colación tras el bochornoso espectáculo dado por unos y otros a cuenta del affaire del sr. Jorge Fernández Díaz, ex ministro reprobado por toda la Cámara a excepción hecha de su partido, por las escandalosas escuchas mientras hablaba con su interlocutor el entonces jefe de la Oficina Antifraude en Cataluña, sr. Daniel de Alfonso. A lo largo de la conversación, el ahora ejerciente como juez, le informaba al ex ministro de las últimas conspiraciones para sacar a la luz escándalos contra políticos de ERC y la antigua CDC.
El martes pasado, tanto el PSOE como C's anunciaban su intención de abstenerse en la votación para elegir presidente de la Comisión de Exteriores al sr. Fernández Díaz, argumentando que existe un pacto no escrito por el cual las distintas fuerzas políticas se reparten las presidencias de las Comisiones. Solo unos días atrás, todos los partidos a excepción del popular, desaprobaban la conducta del nominado. O sea, que los señores de la Oposición de ambos partidos, para preservar el trueque o cambalache, estaban dispuestos a "tragar" con el nombramiento del catalán a cambio de una pequeña cuota de poder para sus partidos. En un partido de corte socialdemócrata es inadmisible anteponer el plato de lentejas a la ética, a la justicia y a los principios, por la sencilla razón de que sus simpatizantes no lo van a entender. En el de C's, es más asumible teniendo en cuenta su afinidad a los postulados liberales, a pesar de haber dicho por activa y por pasiva que vienen a regenerar el cotarro político patrio.
Ayer miércoles -se ve que la indigestión no les dejó dormir a pierna suelta con los reproches que les iban a caer-, parece que a instancias de la todopoderosa sra. Susana Díaz, los socialistas prefirieron votar en contra, argumentando que el ex ministro estaba desautorizado para presidir la mencionada comisión u otra; con la sorpresa del seguidismo de Ciudadanos, que parece un partido a la espera siempre del próximo movimiento del PSOE, no vaya a quedarse solo en el apoyo al PP.
Y digo yo: ¿no hubiera sido más sensato desde un principio decir no aun a costa de perder otras presidencias de comisiones? Pero la Oposición es lo que es, torpe, errática y sin empatía.
En cuanto al sr. Rajoy, según parece un hombre sensato y previsible, ya no debería de sorprendernos su conducta y obstinación. Todos los medios escritos y hablados daban por hecho que al ex ministro lo iba a premiar con algún cargo de relevancia, más teniendo en cuenta su amistad de lustros. Lo predecible se cumplió -se ve que no había en su partido otra persona más idónea para el cargo- porque las amistades jamás se deben traicionar. Nuestro presidente vuelve a tropezar en la misma piedra, como ocurrió con el sr. Soria antes, a pesar de su minoría mayoritaria, de una firme intención de regeneración (de boquilla, claro está) democrática, o de su paciencia infinita para dialogar y llegar a acuerdos con el resto de fuerzas políticas.
Claro que, siendo mal pensado, y al hilo de algunos pasajes en las escuchas: el sr. Fernández Díaz le decía a su interlocutor sr. Daniel de Alfonso, que "el Presidente del Gobierno lo sabe", o "es un hombre discreto donde los haya", o "por supuesto, su mano derecha no sabe lo que hace su mano izquierda. Yo lo conozco muy bien, de muchos años", todo tiene su lógica. Si es cierto cuanto decía, el sr. Rajoy tenía dos opciones: si era mentira se debería de haber enfadado con su ministro y haberlo cesado en su momento, y si era cierto, pues eso, a callar y un premio por el trabajo realizado.
Suponiendo cualquiera de las dos hipótesis, hay algo que en un político es tan fundamental como la inteligencia emocional. El sr. Rajoy parece carecer por completo de ella, dando muestras de no entender muy bien el significado de la ética y la moral, algo por otra parte entendible, teniendo en cuenta que las humanidades y más que ninguna la filosofía, apenas cuentan en su controvertida Ley de la Lomce. Naturalmente el sr Rajoy se salió con la suya, colocándolo sin rubor alguno al frente de la Comisión de Peticiones, para la cual no es necesaria votación alguna.
¡Lástima de partidos preocupados más por su cuota de poder que por el bien común!
sábado, 3 de septiembre de 2016
Desfachatez...
... O si se prefiere en tono más ligero, contumacia, porque lo que nos sigue ofreciendo el PP (nacional, el de la calle Génova), es un rosario de errores de bulto que no hace otra cosa que acrecentar la fama de partido (el nacional) corrupto. Atendiendo a una de las definiciones de corrupción por parte de la RAE, dice: "en las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores". Con tan esclarecedora definición yo me pregunto ¿cómo es posible que a día de hoy el sr. Fernández Díaz siga siendo el ministro de Interior? ¿Por qué C's no planteó el cese inmediato del catalán como condición sine qua non para empezar a dialogar con el PP? ¿Tal vez es que los llamados independentistas no merecen para las huestes del sr. Rivera el mismo respeto que el resto de políticos?
Lo más curioso del asunto de las corruptelas, por no decir algo más grueso, es que hace 2, 3 días a lo sumo, nos enteramos de que el sr. Faya en declaración judicial, admitió haber escrito a Moncloa (la carta iba destinada al sr. Moragas, el hombre en la sombra del sr. Rajoy y su jefe de campaña electoral en los dos últimos comicios), informando de los negocios poco claros de los señores Gómez de la Serna y Arístegui, sin que jamás recibiera respuesta ni en Palacio se tomaran cartas en el asunto.
Y ayer mismo, para más desvergüenza, a media hora escasa de la votación del segundo NO a la investidura del sr. Rajoy, nos anunciaban a bombo y platillo la nominación del ex ministro Soria como director ejecutivo del Banco Mundial, el político que en abril dimitió o lo cesaron por aparecer en los Papeles de Panamá. Así que al enterrador definitivo de la minería española "-el carbón contamina mucho-", y sin embargo entusiasta defensor de las prospecciones petrolíferas en el Mediterráneo y Atlántico -se ve que el petróleo no contamina tanto-, amén de liquidador de las energías renovables, le han fabricado una puerta giratoria grande grande, y en apenas 5 meses desde que dejara la titularidad de Industria.
¿Alguien puede entender y explicar la torpeza de los dirigentes populares? El movimiento se demuestra andando y no de otra manera. El PP (el nacional) podrá alardear de haber aprobado las leyes más transparentes y de lucha contra la corrupción, pero los hechos son tozudos, y por ahí campa el sr. Fernández Díaz, acaso el peor ministro del ramo desde los tiempos del sr. Corcuera (el de la patada en la puerta), o la sra. Barberá. ¡Ay si un día le da por "cantar" a doña Rita!
viernes, 8 de julio de 2016
Los logros del sr. Rajoy
Creo que fue el gran poeta granadino Luis García Montero quien dijo una vez en la radio, que nuestro presidente en funciones, el sr. Rajoy, había nacido para estar al mando de una nave (España), pero con el piloto automático puesto; de manera que si las cosas no van como debieran ir, a su modo de ver, todo se le vuelve un galimatías, apelando única y exclusivamente a los "logros económicos", logros que de serlo serían un mérito único y exclusivo de la UE (quien los ha implementado vía Bruselas), y de la actual coyuntura en nada parecida a la de 2011 (bajos precios del petróleo, tipos de interés ridículos, boom histórico del turismo y la intervención activa del BCE).
Aunque lo que verdaderamente llama la atención del gallego santiagués-pontevedrés, desorientando a los estudiosos más encumbrados de la política, es su capacidad de supervivencia y cómo yendo las cosas a peor en el PP nacional, a él le pueden ir mejor, y mucho más desde el pasado 20 de diciembre, cuando han pasado muchísimas cosas nada edificantes que, probablemente en otro país, e incluso en nuestra querida España, darían por finiquitado a un líder de otro partido político.
- A las pocas semanas del 20D estallaba el feo asunto de corrupción generalizada en el PP valenciano de Rita Barberá y Alfonso Rus, con presuntos desvíos de dinero negro hacia Génova 13, además de pagos de actos electorales en la plaza de toros de la capital del Turia, donde participaba nuestro presidente en funciones.
- El PP se niega a ser controlado en el Congreso arguyendo la peregrina explicación de ser un gobierno en funciones no elegido por los diputados entrantes. El acto de desacato es enviado al Constitucional que dirimirá en semanas o meses (después dicen los dirigentes populares estar dispuestos al diálogo, ¡de guasa!
- Salen a la luz los papeles de Panamá con dirigentes como el ministro sr. Soria que aparece, además de algún exministro hoy comisario europeo.
- Una mañana de no hace tanto tiempo nos desayunamos con las irregularidades fiscales del sr. Aznar, lo mismito que el sr. Monedero, con la diferencia de que el primero fue presidente de gobierno y para mayor escarnio inspector de hacienda.
- También, no hace tanto tiempo nos, enteramos de que España superaba por vez primera en décadas el 100% de déficit sobre el PIB.
- Mientras era su turno para intentar formar gobierno, el sr. Rajoy estuvo 40 días sin hablar con nadie (algo tendrá que ver eso del piloto automático), renunciando ante el Rey y cediendo la iniciativa al sr. Sánchez con el resultado final que todos sabemos.
- Hace bien poco nos enteramos de un nuevo tijeretazo a la hucha de las pensiones de nada menos que 8.000 millones para pagar la extra de los pensionistas. En 2011 la hucha tenía más de 66.000 millones, hoy, en menos de cinco años, la hucha no supera los 28.000 millones, asegurando los entendidos que a finales de 2017 no quedará un euro. ¿Cómo es posible que habiendo ahora los mismos trabajadores que en noviembre de 2011, si no son algunos más, coticen menos que entonces? Pues tan simple como que la célebre reforma laboral ha facilitado la bajada de salarios, los contratos aún más precarios (el 93% de los nuevos contratos en el último mes son eventuales, y muchos de ellos de meses, cuando no semanas). A los españoles hay que decirles la verdad: la Seguridad Social tal y como está planteada ahora mismo, y con un MODELO PRODUCTIVO de supervivencia, es inviable a medio plazo.
- Unos días atrás volvía a ponerse sobre el tapete la posibilidad de que España sea sancionada con 2.000 millones de € por incumplimiento del déficit. Lo peor no es eso, sino que el 50% de los fondos estructurales destinados a nuestro país puedan quedar paralizados.
- El mes pasado salía a la luz el infumable escándalo de las escuchas del ministro Fernández Díaz que, sirviéndose de su cargo, jugaba a perjudicar a políticos independentistas catalanes. Hoy sigue siendo el máximo responsable de Interior y la Oposición en su conjunto parece retozar. En tiempos del sr. Aznar, el entonces Jefe de la Oposición nos hubiera espetado el célebre "váyase sr. González", pero esta Oposición me parece a mí de otra pasta. ¿Por qué no le pide unánimemente la dimisión del catalán como condición indispensable antes de ponerse a negociar?, vamos, digo yo.
- También con el final del invierno supimos de los tejemanejes del inefable sr. Cañete en Aquamed, y de la amnistía fiscal de su señora.
- Anteayer nos dijeron que el sr. Aznar y el británico Blair pactaron un acuerdo para hacer fuerza entre los medios de comunicación de España y UK, a fin de vender las bondades de una invasión en Irak sin la aquiescencia de la ONU, presionando al todopoderoso presidente Bush para acelerar la intervención militar. A modo de recordatorio, en 2003 el sr. Rajoy era vicepresidente primero del Gobierno.
- Mientras se nos vende la mejora de la macroeconomía, Cáritas y otras ONGs dicen que la desigualdad sigue aumentando, y alguna denuncia que un tercio de los niños españoles está en riesgo de pobreza.
- Por último, la UE acaba de denunciar a España y más concretamente a RENFE y al Ministerio de Fomento por interferir y poner trabas a la investigación independiente que se puso en marcha tras el terrible accidente del Alvia en Angrois.
Seguramente hay algunas cosas más que se me escapan y que en tiempos del sr. González hubieran sido utilizadas, y con razón, todo sea dicho, como arma arrojadiza por el PP del sr. Aznar. Entonces, con toda esta sarta de sucesos hilvanada a lo largo de los últimos 6 meses y pico, ¿cómo es posible que el PP pueda conquistar 14 escaños más, y el presidente peor valorado de la historia pueda ser reelegido? Yo tengo una teoría que en cierta manera explica el error de todas las encuestas previas: el Brexit. Los británicos y sin el sr. Rajoy pretenderlo, han jugado a su favor, ¡y es que el miedo es libre! Sin darnos cuenta que gobierne quien gobierne, de izquierda o derecha, de centro o antisistema, va a tener que apechugar con las directrices económicas de Bruselas.
sábado, 11 de junio de 2016
Farsa
<<¿Pero alguien a estas alturas de la película se puede creer que es posible un cambio, un cambio de verdad y no de boquilla?>> Esta pregunta me la hacía ayer el bueno de Tolo. Mi buen amigo hace mucho tiempo que se ha vuelto descreído hacia la clase política. De hecho afirmaba gozoso que no ha votado en los últimos cinco años, ni en europeas, municipales/autonómicas o nacionales, pues dice no estar dispuesto a participar en teatrillos tan engañosos y alejados de la realidad, como de pésima representación. Yo intenté explicarle que con su pasotismo estaba situándose fuera del Sistema. <<¿Fuera del Sistema? -replicaba encolerizado-. ¿De qué Sistema hablamos? ¿Del de las libertades y la democracia? Son los políticos y sus partidos los que se han colocado fuera del Sistema, y seguramente aún no se han dado cuenta de ello. Los del pueblo llano, el de verdad, vivimos en un sistema que ya no representa nadie, y los políticos, esos que deberían de representarnos, lo saben de sobra, no son tan bobos, pero prefieren mantener el poder a cualquier precio, aunque sea pervirtiéndose y renegando de sus votantes.>> Naturalmente el amigo Tolo siguió desfogándose sin yo poder meter baza, ¿para qué?, si él lo decía bien clarito.
La realidad es que no le falta razón. Conviene recordar que la política económica, esa que hace posible o no la transformación de la sociedad, la marca Europa desde Bruselas, con la connivencia del FMI y del BCE. Quien piense lo contrario es que todavía es capaz de creer en los Reyes Magos. Lo patético, triste y lamentable es que la Troika haya marcado e impuesto una única política económica a los socios, con lo cual ha hurtado cualquier otra alternativa de política dineraria y las saludables alternancias ideológicas. Como esto es una verdad como un templo, los partidos que no son liberales/conservadores, o sea, las organizaciones de izquierda, no tienen cabida en este modelo económico único. Es una aberración que Syriza y su líder Alexis Tsipras estén imponiendo políticas suicidas al pueblo griego, las mismas que ellos denunciaban en la Oposición. Lo más razonable hubiera sido dimitir como lo hizo en su momento Varoufakis, y dejar que los conservadores implementaran las impuestas desde Bruselas.
Conviene recordar también que aquí en España, quien salga vencedor deberá hacer un recorte de 10.000 millones de € o más, ya veremos el tamaño del agujero, bajo amenaza de multa de las huestes de la Comisión Europea (de momento ésta le ha perdonado el castigo al PP por ser allegado del mayoritario Grupo Popular Europeo). El sr. Rajoy lo sabe de sobra, y el resto de aspirantes también. Yo a la Izquierda le ¿aconsejaría? menos promesas electorales con pasta de por medio y más pedagogía, pues, vamos a suponer, mucho suponer, que finalmente llegan a un acuerdo de gobierno. No les quedaría otra que desarrollar las mismas o parecidas políticas económicas que ha ejecutado el PP. A partir de ese momento el electorado progresista sufriría la enésima decepción y quizá la defnitiva. Aunque, por otra parte, sería una ocasión pintiparada para que el electorado conservador movilizado por el miedo al miedo, comprobara que todo iba a seguir igual para alivio y regocijo de los inventores del euro y de las élites económicas; vamos, que de ruina, desastre, bancarrota o infierno, nada de nada, porque los díscolos izquierdistas no se librarán tan facilmente del capataz que manda en la UE. La única diferencia entre un gobierno progresista y otro popular estaría en un tinte más social: derogación de la Ley Mordaza, posiblemente de la Lomce e incluso una modificación de la Reforma Laboral (con el visto bueno de la Troika), convergencia con Europa en el tema de los deshaucios o la recuperación de una independencia auténtica en el ente RTVE y una lucha real contra la corrupción; pero todo esto no dejaría de ser un lavado de cara sin repercusión alguna en una transformación necesaria de España a partir de un nuevo MODELO PRODUCTIVO que nos redima de esta economía de supervivencia impuesta desde muy lejos.
Otra cosa bien distinta es que todas las fuerzas políticas estén interesadas en ocupar poder para colocar a los suyos. El PP desalojado del gobierno podría sufrir una merma considerable de sus ingresos, mandaría a muchos de sus más destacados líderes "al paro" y abriría la caja de los truenos sucesorios. En el PSOE podría ocurrir algo parecido a menor escala, pues los ingresos no son tan mayúsculos como los de los conservadores, además de que la figura del sr. Sánchez se da ya por amortizada. Y por descontado, si Podemos y C's tocan poder a nivel nacional, sería para ellos una especie de consolidación postular y largos años de pervivencia.
Yo por si acaso iré a votar, pero la papeleta sera nula, como el 20D, pues como piensa mi buen amigo Tolo, no estoy dispuesto a participar de una farsa impuesta desde Europa y sin derecho a la mínima objeción.
miércoles, 6 de abril de 2016
Tranquilos, no pasa nada.
El Global Age Watch Index coloca a Panamá como el mejor país para vivir en Latinoamérica si tienes más de 60 años. Y digo yo que mucha culpa del mérito debe de estar directamente relacionado con la existencia del Canal. ¿O tal vez se deba a la facilidad para constituir una sociedad offshore si cuentas con unos milloncejos de euros? Se ve que el florecimiento de la firma Mossack Fonseca va ligado a ese limbo consistente en inventarte una compañía, consorcio, empresa o sabe Dios qué, que no realiza ninguna actividad económica (en Panamá), porque su fin no es otro que esconder patrimonio y millones de las grandes fortunas, gracias y mil gracias a la desregulación y escaso control de las autoridades políticas, que, bajo la máxima de, cuanta más libertad haya para (el dinero), mucho mejor para todos (aunque en el fondo quieran decir, para algunos, o sea: para los más listos de la clase).
No obstante, que nadie se lleve ninguna sorpresa si van apareciendo muchos más Mossacks Fonsecas, los hay a patadas, y no solo en Panamá, también en otros muchos países, y algunos de ellos ubicados en la propia UE. No quiero decir que en Luxemburgo, Holanda, Irlanda o UK, por decir 4 ejemplos intencionadamente, funcionen a pleno rendimiento las sociedades offshore -aunque yo no pondría la mano en el fuego-, pero en su lugar hay otras formas de tratar con deferencia a los grandes capitales (laxitud fiscal, paraísos fiscales encubiertos o declarados, productos más que interesantes si la pasta es abundante).
Si alguien tiene por castigo un patrimonio de 10 millones de euros y Hacienda puede "robarle" casi la mitad, no hay problema, habla con algún fenómeno de la ingeniería financiera y por un módico precio tendrá a buen recaudo el fruto abundoso conquistado con el sudor de la frente. Es lo fantástico de este nuevo milenio, o sea, que los dirigentes políticos han apostado sin disimulo por el capitalismo liberalizado por completo, o desregulado, para que quienes sufren por sus dineros, al menos tengan las facilidades mayores para hacer más llevadero el quebradero de cabeza. Y es que hoy está tan imbricado el mundo empresarial, financiero y político, que a nuestros representantes les es materialmente imposible embridar al gran capital, por la sencilla razón de que ellos mismos forman parte de esa gran entente que les facilita grandes ventajas cuando son devueltos a la vida privada.
Conviene no olvidar que la actual crisis económica parte de las brutales desregulaciones/descontroles en USA a partir del 11S y que se inicia con la caída de Lehman Brothers. Tampoco conviene olvidar a algunos de los actores que por acción u omisión participaron en el desplome general de 2008, siendo ahora quienes gobiernan con políticas de austeridad extrema para preservar el capitalismo en su máxima expresión, o sea, el sr. De Guindos, antiguo representante en Europa de Lehman Brothers; el sr. Mario Draghi, antiguo integrante de Goldman Sachs que ayudó al gobierno conservador de Grecia a falsear sus cuentas; o el mismo sr. Rato, ex director gerente del FMI que veía una oportunidad única para España en el monocultivo del ladrillo y que con su gestión nefasta de Bankia precipitó el rescate de la banca española; sin olvidarnos del sr. Juncker, antiguo primer ministro de Luxemburgo (paraíso fiscal encubierto) y hoy al mando de la Comisión Europea.
Como el derrumbe de 2008, el Crack del 29 viene propiciado por lo mismo: desregulación total. Sin embargo, el presidente Roosevelt rectificó de inmediato, aplicando políticas expansivas y regulando, particularmente, el sector bancario. Así fue como USA salió de la crisis y se convirtió en la primera potencia mundial.
A los que estén preocupados por su peculio les diría que tranquilos, pues no va a pasar nada. Como ocurriera con las famosas escuchas de los espías americanos que levantaron tanta polvareda en su momento, quedando en nada porque todos los países (al menos los más avanzados) se espían entre ellos, este follón de los papeles panameños enseguida pasará a un segundo plano, pues no conviene a ninguna de las autoridades políticas airear más de la cuenta, no vaya a ser que alguien se convierta en Rita la cantaora y acabe como el rosario de la Aurora. Mejor quietos. Mejor una dimisión a tiempo, como la del primer ministro islandés, ya que le saldrá mucho más rentable mantener el capitalito a buen recaudo, aunque tenga que renunciar a la representación de su país. ¡Cuánto patriota de boquilla y pulseras con enseña, cuando su única patria es el dinero! Y esto vale también para los españoles.
Ahora hablando en serio, ¿todavía más en serio? Creo, y ojalá me equivoque, que si quienes pueden intervenir no lo hacen, tarde o temprano el capitalismo actual implosionará, si no es la misma sociedad quien termine dinamitando este sistema que hiede a putrefacto. Y digo yo, ¿cuándo la Socialdemocracia dejará de ir del brazo de conservadores/liberales para implementar las políticas que teóricamente les corresponde a unos postulados más acordes a la condición humana? El día que lo hagan empezarán a recuperar el prestigio y la credibilidad de antaño.
lunes, 28 de marzo de 2016
La vida no vale nada, a veces
Pablo Milanés lo decía en una de sus canciones más celebradas. Y es que según el territorio golpeado por el terrorismo, sus víctimas tendrán más valor o ninguno. Los 35 muertos de Bélgica tienen mucha más trascendencia y peso que los 72, (17 de ellos niños) hace unas horas en Pakistán. Así que la vida de estas 72 víctimas no vale absolutamente nada en la conciencia de Occidente, por la sencilla razón de que los medios de comunicación hablados y escritos así lo quieren y a la población no le preocupa. Tampoco conmocionaron en Europa los 125 alumnos asesinados en aquel mismo país en 2014 por los más extremistas del Islam. ¿Y si aquel atentado se hubiera perpetrado en Viena, por ejemplo? Entonces se hubieran vertido ríos de tinta en torno a la masacre y redactado toneladas de artículos a fin de aconsejar la mejor manera de combatir el fanatismo y prevenirlo en venideros años. Pero cuanto ocurre fuera del Viejo Continente nos la trae al pairo. El estado de los tiempos presentes no es otro que el de la indiferencia social.
Claro que mucha de esa indiferencia tiene bastante que ver con el egoísmo, con la individualidad; pero por encima de todo con el nacionalismo. ¡Que levante la mano quien no lo sea! Todos somos nacionalistas, ¡todos!, aunque muchos renieguen de esa condición. Las banderas, los himnos, los límites geográficos, los idiomas, las razas, las creencias, no hacen otra cosa que afianzar la máxima de las divisiones en la superficie de un planeta tan ridículo en tamaño como una canica, y sin parar de dar vueltas alrededor de una estrella relativamente pequeña. Pero al propio tiempo proclamamos la máxima de la globalización, lo cual es un contrasentido colosal.
Una mayoría nos sentimos españoles por encima de todo. En determinadas zonas de España, algunos de sus habitantes se consideran catalanes, o vascos, incluso gallegos por delante de otras opciones. En Castilla y León una gran mayoría se siente de ese extenso territorio, pero muchos ciudadanos de León se creen leoneses y punto. En El Bierzo muchos se proclaman bercianos por encima de leoneses. Otros incluso se sienten gallegos. Algunos de mis vecinos y yo nos consideramos villafranquinos, y sin embargo, un buen puñado se sentirán más vinculados con León o incluso Valdeorras que con Ponferrada. En Villafranca muchos paisanos estarán orgullosos de vivir en La calle de Arén, o tener su cuna en la Calle del Agua, ignorando a los habitantes del Otro Lado o La Cábila, mientras algunos de estos moradores mirarán con ojos desconfiados a los de más allá del Río Burbia.
El atentado en un parque de la ciudad de Lahore, ocupado a esas horas por muchos niños y padres, lo cual lo hace más execrable, y que buscaba hacer daño al grupo de cristianos (10 muertos, aunque los otros 62 también eran seres humanos, ¡dichosos distingos!), hubiera sido terrible en el corazón de Europa, y más de haber ocurrido en España, aunque seguro no hubiera tenido la misma repercusión de producirse en Madrid, en la Puerta del Sol, por decir un lugar, a perpetrarse en Carrión de los Condes; como tampoco sería lo mismo en Ponferrada que en Villafranca, ni hubiera tenido la misma intensidad condenatoria si un hipotético artefacto hubiera explosionado en plena Plaza Mayor o en la calle del Mazo. Y perdón por utilizar los nombres reales con toda alegría, es lo que tiene ser nacionalista.
martes, 15 de marzo de 2016
CREDIBILIDAD
Una de las virtudes indispensable que debe adornar a cualquier político es la credibilidad. Si el gobernante o dirigente de marras ha perdido esa capacidad de ser creíble, tarde o temprano pasará a ser un político amortizado. Podrá ganar elecciones, dirigir un partido y hasta caer en gracia, faltaría más; pero los anales de la historia dejarán al descubierto la impostura del personaje.
Hace 4 días era investigado/imputado por 6 delitos el líder de los socialistas sr. Gómez Besteiro, delitos -correspondientes a su etapa de presidente de la Diputación de Lugo- que se unen a una anterior imputación en el Caso Garañón -4 delitos más- cuando era concejal en el ayuntamiento lucense. Quien iba a ser aspirante a la presidencia de la Xunta en los próximos comicios, ha renunciado; sin embargo, se mantiene al frente del PSOE gallego. Una dimisión a medias que no hace otra cosa que dañar la credibilidad del Partido. Se dice que es una persona de máxima confianza del sr. Sánchez y que por eso no es tan rotundo como lo fue con el sr. Gómez -a día de hoy no está siendo investigado- en Madrid. Cada día que el líder gallego pase sin dimitir, irá horadando la tan cacareada transparencia, de manera que la credibilidad del partido aspirante a dirigir España será la misma que tiene el PP de Génova 13: muy poca.
Es cierto que el Código Ético del PSOE solo contempla la dimisión cuando se abre juicio oral, y que en Andalucía estuvieron diligentes para apartar a los expresidentes sres. Chaves y Griñán, además de otros mandatarios que ya no están; pero mantenerlo como secretario general de los socialistas es insostenible. Debe irse de inmediato, nombrar un secretario en funciones, y si suena la flauta y el sr. Gómez Besteiro es absuelto, devolverle a la cúspide de los gallegos. De lo contrario, el sr. Sánchez no podrá pedir medidas contundentes al PP por la corrupción que les persigue de continuo.
La corrupción ha existido siempre, y se mantendrá en el tiempo, sin duda, pues es algo consustancial al ser humano. No obstante existe el concepto de la ejemplaridad. Deben de ponerse todos los controles habidos y por haber para minimizarla, persiguiéndola sin desmayo y con contundencia. En pleno siglo XXI no es de recibo que se ampare a los corruptos con escusas o eufemismos como los miedos al porvenir, a las decisiones de los poderes fácticos, esperar a que decidan los juzgados (la responsabilidad política existe siempre), o que el implicado ya no ostenta cargo público. Hacer eso es un ejemplo nocivo para toda la sociedad.
Por cierto: no estaría de más que Podemos aclarara con contundencia y con documentos en la mano, su entredicha financiación. Como tampoco sobraría una rueda de prensa de la nº 3 de C´s en la Asamblea de Madrid, la sra. Eva Borox, para explicar el carácter de su relación con el sr. Marjaliza (Púnica). Eso sería transparencia, lo contrario son paños calientes.
jueves, 10 de marzo de 2016
VERGONZANTE
"Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros". La frase corresponde al inolvidable Groucho Marx, y bien puede aplicarse a nuestra decadente UE, una nueva especie de sociedad mercantil con derecho de admisión. Los países que integran la Unión han llegado a un acuerdo con las autoridades de Ankara para expulsar, o si se prefiere, reubicar, a todos los migrantes en Turquía, a cambio de un suplemento de 3 mil millones de euros y a estrechar lazos para su integración, apelando a que es un país fiable y seguro. Da risa. De risa sino fuera porque Turquía es geoestratégicamente indispensable para la UE.
Hace unos meses los socios de la Unión llegaron al acuerdo de acoger en torno a 160000 refugiados según la capacidad de cada estado miembro. A día de hoy los beneficiados no llegan a 5000. Las leyes comunitarias y la Convención de Ginebra prohíben la expulsión colectiva. Acnur, Amnistía Internacional, el Consejo General de la Abogacía Española, Médicos sin Fronteras y otras ONGs, denuncian esta especie de privatización de la miseria, para que un país como Turquía gestione con el goloso dinero del Continente la deshumanización global. Los "bienintencionados" occidentales nos lavamos las manos y permanecemos calentitos y conmiserativos en nuestras casas, pues al fin otros se van a ocupar de esos desgraciados a un módico precio.
Lo que produce sonrojo es ver cómo el Grupo Socialista de la Eurocámara -a excepción del español- vota al alimón y por unanimidad junto al Grupo Popular. Decisiones como esta de desviar a los refugiados, son las que hacen que quienes son socialistas de corazón se vuelvan desafectos, de ahí el poco poder que hoy ostenta la izquierda moderada y que seguramente irá perdiendo con posturas como esta.
Los partidos de ámbito nacional: PSOE, Podemos, C´s y UP han reclamado al sr. Rajoy que acuda al Congreso para debatir sobre el asunto. Nuestro presidente en funciones alega que al estar en interinidad no tiene que rendir cuentas, y a cambio envía a un secretario de estado. Lamentable. El sr. Rajoy parece no ser consciente de que actitudes como su desplante ayudan un poquito más a que nadie quiera pactar con él.
martes, 8 de marzo de 2016
El fiel de la balanza
Uno de los problemas más acuciante pendiente de resolución es el de la Justicia. España es uno de los países que más litiga, y por ello debería dotarse a la Judicatura con los medios y recursos indispensables para hacer eficiente su cometido. Muy al contrario, en la última legislatura, el PP optó por reducir en más de 1000 los jueces sustitutos que reforzaban los distintos juzgados y tribunales, además de no ampliar el número de estos, insuficiente a todas luces. De la Justicia se ha dicho, no sin razón, que es lenta, lo cual propicia que a veces deje de serlo. A fin de abordar la agilidad y toma de resoluciones en plazo razonable, en la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal, el tiempo para investigar causas complejas o farragosas, queda reducido a 18 meses con posibilidad de ampliación a 18 más. Una gran mayoría de jueces y magistrados no están de acuerdo con la medida, por la sencilla razón de que es materialmente imposible cerrar investigaciones donde puede haber recursos, recusaciones, comisiones rogatorias que se pueden demorar si no hay voluntad de cooperación, escuchas telefónicas que requieren muchos días de paciencia y el permiso del pertinente juez; sin olvidar que en nuestra Constitución, la Justicia quedó consagrada como garantista, y así debe ser. Por tanto, si el Gobierno en funciones tiene a prácticamente la totalidad de la Judicatura en pie de guerra por este asunto, solo cabe ser mal pensado y deslizar la hipótesis de que, muy al contrario de sus declaraciones de sacar las leyes más transparentes de toda la democracia, parece como si trataran de entorpecer la acción de la justicia en asuntos de corrupción que salen día sí día también. Con la actual Ley de Enjuiciamiento Criminal, es difícil de imaginar la realidad de macrocausas como Gürtel, Papeles de Bárcenas, Eres de Andalucía o caso Pujol.

La realidad de la mayoría de los juzgados españoles no difiere en demasía a esta imagen; y si alguien es escéptico, le invito a visitar cualquiera. La Justicia, a pesar de algunos avances, sigue trabajando con legajos, escaso personal (auxiliares, secretarios, jueces) y con la sensación de estar valorados muy por debajo de su justa medida. España es hoy uno de los países con menos jueces (no llega a 5000), teniendo que llevar a un tiempo causas complejas y otras más sencillas que nada tienen que ver.
Lo más lacerante es que no generamos los medios suficientes para modernizarla de una vez por todas, por la sencilla razón de que España, sumida como está en el actual Modelo Productivo, de volatilidad y temporalidades, con escaso valor añadido del producto final, no genera el capital suficiente para dotar a la dama de la espada y la balanza con los medios suficientes; claro está que tampoco a las pensiones, sanidad, etc.
Para pasmo de los ciudadanos de a pie, la cúpula del PP y nuestro Gobierno en Funciones, dijeron que recuperarían las 1000 plazas de Jueces Sustitutos, y que ahora se descubren muchos más casos de corrupción que nunca gracias a sus medidas. ¿Es que en las dos últimas legislaturas del sr. Felipe González no se destapaban casos de corrupción casi a diario, como ahora?
Despoliticemos de una vez la Justicia, dejemos que trabaje sin intromisión, sin meterle prisa; pero, por favor, dotémosla de los recursos y personal adecuado y mimémosla. Lo contrario es la injusticia.
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